El reconocido astrónomo yucateco, Eddie Ariel Salazar Gamboa, informó que el próximo jueves 21, se registrará el fenómeno arqueoastronómico del solsticio de invierno en diversas zonas arqueológica de esta entidad.

En entrevista, el académico del Instituto Tecnológico de Mérida comentó que ese día también se registrará la noche más larga del presente año y se podría apreciar en la región, la luna en su fase de creciente.

Detalló que el solsticio de invierno iniciará a las 10:29 horas del próximo día 21, el cual se genera cuando el sol tiene su máxima declinación al sur, debido a que la Tierra, vista desde el espacio, tiene una inclinación de uno 23 grados.

Además, se trata del día más corto del año, pues el sol saldrá a las 6:31 horas y se oculta a las 17:22, por lo que la noche tendrá una duración de 10 horas con 51 minutos.

Explicó que ese mismo día se presentarán fenómenos arqueoastronómicos en diversos edificios precolombinos como el caso de Chichén Itzá, Dzibilchaltún, Uxmal, Oxkintok, San Antonio Chel y Mayapán, principalmente.

Destacó la importancia del solsticio en numerosas culturas del mundo, pues se trata del “sol invicto”, es decir, a partir del 21 de diciembre, la estrella se empieza a imponer ante la obscuridad.

Mencionó el caso de los druidas, en los megalitos de Stonehenge, en Inglaterra, donde se reúnen miles de personas para observar el amanecer, lo mismo ocurre Machu Picchu, por parte de los incas, los autodenominados “hijos del Sol”.

En Yucatán destaca lo que llamó la “bisección” de El Castillo de Chichén Itzá, el cual “no se construyó al azar, ya que los sacerdotes astrónomos sabían exactamente el movimiento del sol, así como de la Luna, e incluso, los planetas visibles, en especial, Venus”.

Salazar Gamboa subrayó que el caso de Chichén el fenómeno se apreciará entre las 16:00 y 17:00 horas, cuando el costado sur y poniente de El Castillo quedan completamente iluminados, mientras que la otra mitad, permanece en sombras, es decir, los lados norte y oriente.

En el caso del solsticio de verano, es al contrario, es decir, el sol impacta de lleno el costado norte y oriente de la estructura precolombina y los lados poniente y sur quedan a oscuras, añadió.