La comunidad latinoamericana residente en la ciudad canadiense de Toronto realizó un evento para reunir fondos para la campaña denominada Niños en Fuga (Children on the run), del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El objetivo de la campaña es asistir a cerca de 60 mil niños y niñas de ocho a 18 años, en su mayoría provenientes de El Salvador, Honduras, Guatemala y México, que fueron deportados de Estados Unidos y permanecen en estados del norte mexicano sin la compañía de sus padres.

Rana Khan, representante de ACNUR Canadá, dijo a Notimex que la meta es recaudar 28.9 millones dólares para dar a estos niños y jóvenes techo, alimentación, educación y protección, que son sus derechos fundamentales, y asistencia terapéutica porque “han enfrentado situaciones difíciles”.

Este fin de semana, en un salón del sindicato de Construcción LIUNA, la comunidad latinoamericana aportó dinero y en especie, talento artístico, horas de trabajo voluntario, cocina o difusión de esta causa.

La campaña recibió pasteles en donación, uno de ellos con el lema: “El poder trasladarse libremente es un derecho humano”, y se proyectó un video de ACNUR con relatos y testimonios de jóvenes migrantes.

“Me conmovió mucho la historia de dos hermanos, uno pudo llegar y al otro lo mataron en el camino, fue muy triste”, dijo la argentina Graciela López, una de las organizadoras, quien explicó a Notimex por qué se unió a esta campaña.

“Es un deber moral que tenemos todos; como argentina y latina debo unirme a esta campaña porque me duele en el alma lo que están pasando estos niños, durmiendo en un pedazo de tela en una carpa, nadie debe robarle los derechos a los niños”, dijo.

Arropada con la popular playera de la selección argentina y un delantal, Graciela “peinó” el auditorio para recibir donaciones, coordinar voluntarios y servir la comida.

“El que diga que los latinos no somos unidos es una mentira, mi comunidad es muy grande y lo ha demostrado con la ayuda a países latinos frente a desastres naturales y ahora con esta campaña. Quería terminar este año haciendo algo por nuestros ancianos hispanos y por nuestros niños, y lo he podido hacer”, aseguró.

La profesora y consultora en inmigración Vilma Filici, otra de las organizadoras, explicó a Notimex que a pesar de estar familiarizada con casos de refugiados por su profesión, desconocía la situación por la que atraviesan estos miles de menores centroamericanos y mexicanos.

ACNUR dice que había 182 mil personas en unos 70 campos de refugiados en México, de los cuales más de 60 mil son niños sin sus padres, detalló.

Filici agregó que “en dos semanas se consiguió toda la comida y bebida para este evento preparado para recibir a mil personas, alguien nos envió como dos mil 500 empanadas donadas y así comenzó a llegar la ayuda”.

La final de este evento las organizadoras indicaron que se habrían reunido cerca de 18 mil dólares, con lo que se podrán comprar carpas y camas y dar alimento y atención médica a estas víctimas de la violencia y del crimen organizado.

La profesora indicó que ésto ha sido sólo el principio, pues “pensamos seguir trabajando con ACNUR Canadá para recaudar más fondos y encontrar alguna solución permanente para estos chicos”.

El esfuerzo de la comunidad latina de Toronto no se quedará en el evento realizado, sino que buscará que Canadá cree un programa especial para estos niños desamparados.

“Sabemos que si viven en carpas, eso no es una solución, sino que puedan tener un hogar permanente, por ello queremos hablar con diputados y el ministro de Inmigración, para idear un programa especial para estos niños, así como se han traído familias refugiadas de Siria”, señaló Filici.

La representante de la ACNUR en Canadá dijo que el gobierno federal y el provincial de Ontario han dado apoyo a la campaña, aunque reconoció que aún no se llega “ni al 10 por ciento de nuestra meta”.

“Lo que necesitamos es llegar a una solución permanente para estos miles de niños, un lugar donde puedan estar seguros por el resto de sus vidas”, afirmó Khan, quien apoyó la idea de que Canadá haga algo más: “Si podemos ayudar, debemos ayudar, es un imperativo humanitario”.

La concejal Ana Bailao acudió en representación del alcalde de Toronto, John Tory, y en breve entrevista reconoció que desconocía de la situación crítica por la que atraviesan estos miles de niños y jóvenes en la frontera norte de México.

“Es muy importante que se sepa más sobre esta triste situación y qué bueno que se han sumado más personas”, dijo, y aplaudió el esfuerzo solidario de los latinoamericanos y canadienses.

La lugarteniente de la alcaldía señaló que anteriormente Canadá no tenía un papel de liderazgo en la lucha internacional a favor de los refugiados, pero ahora el actual gobierno federal tiene un papel más activo en acciones humanitarias.