Al recordar que la época de Adviento es una invitación a la conversión, obispos de la iglesia católica llamaron a los feligreses a unir esfuerzos y solidarizarse con los más alejados y desprotegidos, como los migrantes y, a comprometerse en la edificación de un México mejor.

Desde la Catedral de Monterrey y de la Ciudad de México, así como la Basílica de Guadalupe, los obispos pidieron asumir el compromiso de ser mejores cada día y trascender en el corazón de aquellos que siguen peregrinando, de los hermanos que desean encontrar el cobijo para nacer a una nueva vida.

El arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, dijo que la Navidad, con las tradicionales posadas, recuerda de manera especial el peregrinar de la Virgen María y San José en busca de un lugar digno para el nacimiento de su hijo.

“Es por esto que las posadas no deben ser sólo un momento de reunión, en donde se reza y convive, sino también un espacio para reflexionar y buscar la forma de ayudar a los más necesitados”, expresó en su homilía dominical titulada “Demos posada a quienes más lo necesitan”.

En la Catedral Metropolitana, el padre Julián López Amozurrutia invitó a la conversión personal, pues dijo que el Adviento es un tiempo que nos invita a ser luz con los demás.

“El llamado de Juan el Bautista mueve a enderezar el camino. La preparación al encuentro de la luz requiere abrir los ojos, abrir el corazón, renunciar a las tinieblas. El Adviento nos invita a la reconciliación (...), a restaurar la amistad, la paz santificadora, absteniéndose de todo mal”, expresó.

Finalmente, el rector de la Basílica de Guadalupe, Enrique Glennie Graue, expresó que los fieles representan, en esta época de cambio, una fuerza espiritual muy importante de transformación para México.

“Tenemos que comprometernos, tenemos que ser mejores, tenemos que hacer de nuestro México, empezando por nuestro entorno, por nuestras familias, un espacio mejor donde viva el Señor” y vivir como él nos lo pide, que no es otra cosa que apoyar a quienes menos tienen, refirió.