Los agentes de caminos en Texas se han convertido en la primera línea de aplicación de las leyes federales de inmigración, al colocar a conductores que han cometido infracciones menores de tráfico en el proceso de deportación, de acuerdo con una investigación de la Unión de Libertades Civiles de América (ACLU).

“En los últimos años, y especialmente desde que Donald Trump fue electo presidente, la Patrulla de Caminos de Texas, ha desarrollado una maquinaria de deportación bien engrasada que levanta a conductores que han cometido infracciones menores de tráfico, luego los canaliza a la Patrulla Fronteriza y, a veces, a la Oficina de Inmigración y Aduanas”, señaló la investigación.

La indagación fue realizada por Debbie Nathan, periodista investigadora de la ACLU en Texas, quien a través de solicitudes bajo la ley de información obtuvo videos de las cámaras de las patrullas de caminos, que muestran paradas por violaciones de transito que conducen a llamadas a la Patrulla Fronteriza y detenciones de las personas para su deportación.

Conductores, pasajeros e incluso peatones que ni siquiera conducían, son detenidos “y quedan atrapados en un conducto de deportación de Texas que daña o arruina las vidas de los inmigrantes, junto con las de sus hijos, muchos de los cuales nacieron y crecieron en Estados Unidos”.

Muchos videos de las cámaras de las patrullas del DPS “muestran a personas que han vivido y trabajado pacíficamente aquí durante años y tienen hijos nacidos en Texas, detenidos por infracciones menores como vidrios polarizados, y luego transportados por la Patrulla Fronteriza.

La investigación advierte que es difícil saber con qué frecuencia los patrulleros de caminos detienen y reportan a inmigrantes para su deportación dado que los registros del Departamento de Seguridad Publica (DPS) de Texas “son costosos, difíciles de obtener y difíciles de interpretar”.

El DPS comenzó a documentar “los traspasos”, las paradas de tráfico en las que se detiene a un conductor y se reporta a la Patrulla Fronteriza, en diciembre de 2015, pero desde entonces estas situaciones continúan siendo reportadas de manera aleatoria dado que los agentes de caminos aun no informan consistentemente sobre todas las paradas que resultan en “traspasos”.

En Texas, la línea o conducto hacia la deportación comienza con un reglamento del Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) que ordena que nadie puede obtener una licencia de conducir sin demostrar que se encuentra en forma legal en Estados Unidos.

“El reglamento entró en vigor en 2008 y los resultados fueron drásticos. Muchos texanos indocumentados ahora se ven obligados a conducir sin una licencia, especialmente en áreas con carencia de transporte público”.

Alrededor del seis por ciento de la población del estado se encuentra indocumentada, de acuerdo con el Centro de Investigación Pew. Pero en los condados fronterizos, la cantidad de personas indocumentadas es sustancialmente mayor.

En mayo pasado, Texas promulgo la ley SB 4 que autoriza a policías locales el poder preguntar acerca del estatus migratorio a toda persona que haya sido detenida por cualquier motivo y lamar a agentes de inmigración en caso de que se encuentre en forma indocumentada en el país.

La SB 4 “está empujando a mas texanos a un conducto o tubería de deportación cada vez más grande y más destructiva”, señaló la investigación.