La Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec), en coordinación con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), capacitaron a productores de ovinos.

Rosa Icela Rodríguez, titular de la Sederec, destacó que al apoyar a la población dedicada a esta actividad se cumple una función ambiental y social, ya que frena el crecimiento de la mancha urbana, permite la recarga de acuíferos y evita la erosión de los suelos. 

Indicó que gracias a un convenio de colaboración con la máxima casa de estudios, miembros del Centro de Enseñanza Práctica e Investigación en Producción y Salud Animal (CEPIPSA) de Topilejo impartieron el curso-taller Alimentación y Nutrición del Ovino a 50 personas productoras de las siete delegaciones rurales de la Ciudad de México. 

Durante 22 horas, divididas en tres módulos –uno por día-, los asistentes conocieron sobre la alimentación que deben tener los borregos de acuerdo con la etapa en que se encuentren, cómo evitar gastos innecesarios e incrementar la producción. 

También, sobre conservación del forraje, las mezclas que pueden hacerse combinadas con el pastoreo, la alimentación en corral, la elaboración de dietas adecuadas para que las crías nazcan saludables y con buen peso, evitar el desperdicio y gastar dinero de más durante la engorda. 

El curso incluyó prácticas de muestreo de forrajes, ingredientes usados en las dietas; elaboración de dietas por etapa fisiológica con insumos locales o de la región, así como el manejo de los desechos orgánicos de la producción ovina. 

Augusto Lizarazo, maestro en ciencias de la salud animal y uno de los ponentes, puntualizó que al día de hoy, existen más de ocho millones de cabezas de borrego en el país, mientras que por unidades de producción tienen menos de 50, y en la Ciudad de México, van de 10 a 30 animales. 

Dijo que 95 por ciento de la carne –recomendable por los aceites Omega que contiene- se consume en forma de barbacoa, y el cinco por ciento restante, en tacos al pastor y birria, además de aprovechar la leche que contiene más nutrientes que la de vaca. 

Sugirió llevar un registro del peso de los animales desde su nacimiento, además de colocarles aretes para identificación, con el fin de detectar algún problema de salud o de alimentación y resaltó que ofrecerles alimentación en la mezcla y proporción correcta, se reflejará en menos gasto y reducción del tiempo de engorda.

Por su parte, César Tapia Rodríguez, maestro en ciencias de la salud animal, señaló que nuestro país vuelve a ser productor de ganado diverso, luego que desde mediados del Siglo XIX esta actividad decreció, de ahí la importancia de que haya apoyos gubernamentales para la crianza animal.