La Academia de Danza Árabe Morah Najam presentó hoy su espectáculo dancístico “Jazmín y las genias de la lámpara maravillosa” con 150 bailarines en el escenario del Teatro Ferrocarrilero, de esta capital.

Un espectáculo que cautivó al público con baile, vestuario, escenografía y música grabada en medio de una historia de califas y princesas, donde no podía faltar el mal para estropear la armonía en un reino de bellas mujeres.

La historia de ubica hace muchos años, en la lejana Bagdad, donde el califa Al Nazir y su primera esposa Sahira llevan a cabo celebraciones llenas de júbilo durante varios días y sus consecutivas noches para celebrar el segundo año de vida de su primera hija: la princesa Jazmín.

Todo el reino fue invitado a festejar, tanto la nobleza como el pueblo y gitanos estuvieron e incluso las hadas de los reinos mágicos estuvieron convocados, entre ellas la Hada de la salud y la vitalidad, la Hada de la sabiduría, Hada de la gracia y la belleza, Hada de la fuerza y valentía y Raissa la villana.

Como toda una tradición los invitados llevaron regalos, pero no de monedas o joyas, sino de otros valores, por lo que las hadas le obsequiaron a Jazmín la riqueza de la naturaleza y del conocimiento.

Sin embargo, en uno de los bailes y con tanta gente en el salón, alguien secuestra a Jazmín e inmediatamente el califa pide a su ejército a cerrar caminos y revisar a todos, pero desgraciadamente fue inútil, había desaparecido su hija.

Los próximos 16 años Jazmín creció en el orfanato de un pueblo lejano, convirtiéndose en una hermosa joven de cualidades nobles y siempre rodeada de amigas, con quienes creció felizmente.

Pero un día fue reconocida por la Genia de la Verdad, quien la lleva a Bagdad al encuentro de sus padres. La reina Sahira al verla inmediatamente la reconoce y se abrazan.