La Organización Internacional del Trabajo (OIT) apuntó que incluso en los países más pobres existen los medios para extender la protección social para todos sus ciudadanos.

Anotó que el diálogo entre sectores, la definición de prioridades, el cálculo de costos, así como el análisis de fuentes de financiamiento pueden hacer posible el establecimiento de pisos de protección social.

“A nivel global, sería necesario sólo 0.23 por ciento del PIB mundial para financiar estas prestaciones que pueden cambiar la vida de 700 millones de personas, alrededor de 10 por ciento de la población mundial. Esto representa apenas el 1.1 por ciento de lo que los países del G20 gastaron para rescatar el sistema financiero en 2009. Es una cuestión de prioridades”, expuso.

Explicó que el diálogo social nacional es fundamental para generar la voluntad política y para explorar las alternativas de espacio fiscal en un país, al articular soluciones óptimas para promover el empleo y la protección social.

En su reciente Informe Mundial sobre la Protección Social 2017-2019, puso como ejemplo la cobertura universal de las pensiones de ancianidad alcanzada por más de 20 países, incluidos Bolivia, Botsuana, Brasil, Cabo Verde, China, Lesoto, Mauricio, Mongolia, Namibia, Sudáfrica, Timor Oriental, Trinidad y Tobago y Zanzíbar.

En general, precisó, los países logran la cobertura universal a través de una combinación de la seguridad social contributiva y asistencia social basada en los impuestos o los pisos de protección social. Apuntó que es fácil calcular cuánto cuestan los pisos de protección social, gracias a un nuevo calculador de la OIT.

“El Calculador de costos de pisos de protección social de la OIT permite estimar el costo de las asignaciones por hijos a cargo, las prestaciones por orfandad, las prestaciones por maternidad, los programas públicos de empleo para los desempleados, las personas con discapacidad y las pensiones de ancianidad”.

Mientras que algunos países disponen del espacio fiscal para desarrollar pisos de protección social, abundó, otros tendrán que extender gradualmente la cobertura y las prestaciones en función de su capacidad presupuestaria, junto a regímenes de seguridad social contributivos.

“Es imperativo que los gobiernos analicen todas las alternativas posibles de financiamiento a fin de promover el desarrollo socioeconómico a través del empleo y la protección social”, agregó.

Comentó que existe una gran diversidad de opciones para generar los recursos necesarios destinados a la protección social, como la reasignación del gasto público, el aumento del ingreso tributario, la ampliación de la recaudación de la seguridad social, la movilización a favor de la ayuda y las transferencias, la eliminación de los flujos financieros ilícitos, y la gestión de la deuda, entre otros.

Consideró que la extensión de los sistemas nacionales de protección social, incluidos los pisos, precisa de consultas nacionales para establecer las prioridades nacionales.

Además para identificar los programas que permiten reducir las deficiencias en materia de protección social, instaurar niveles de prestaciones adecuados y estimar el costo y las posibles fuentes de financiamiento en función de las circunstancias nacionales.

El diálogo social nacional con los sindicatos, los empleadores, las organizaciones de las Naciones Unidas y de la sociedad civil, dijo, es con frecuencia una respuesta conjunta para implementar los pisos de protección social.