La reforma energética de México no tiene marcha atrás y, aunque existen factores políticos que podrían pesar sobre su implementación, el proceso de apertura a la inversión extranjera continuará adelante, consideraron expertos.

Carlos Sole, socio y experto para leyes en Latinoamérica de la firma Baker Botts de Houston, Texas, hizo notar el carácter institucional de la reforma, que requeriría el respaldo de dos terceras partes del Congreso para derogarla, algo que se antoja complicado frente el considerable apoyo que existe.

Durante un foro organizado por el Instituto de las Américas, Sole desestimó este riesgo aún en la eventualidad de un triunfo opositor.

Dijo que las autoridades mexicanas han avanzado con paso rápido en la implementación de la reforma, han dado forma a las instituciones creadas como resultado de este proceso y desarrollado mecanismos para mitigar el impacto derivado de eventos como las elecciones presidenciales.

“Obviamente se pueden hacer cosas, como no destinar fondos (presupuestales); reducir las rondas de subasta de permisos energéticos. Quizá se puedan desacelerar algunas cosas, pero la actividad va a continuar”, aseguró.

Elizabeth Urbanas, secretaria de Energía adjunta para Asia y Latinoamérica, dijo que el gobierno de Donald Trump tiene “mucha esperanza de que la reforma va a continuar, porque vemos que se trata de una situación en la que todos ganan”.

Mark Nelson, vicepresidente regional de la firma Sempra Energy, consideró que la reforma ha sido aceptada ya por los mexicanos, y esto se puede medir no sólo por el arribo de inversiones, sino por el impacto que la desregulación está teniendo en algunos de los servicios que reciben. 

“Creo que hay muchas cosas que están pasando que son parte del récord de esas reformas, y no sé que se puedan detener. Soy optimista. La historia de esa reforma es muy prometedora. El capital extranjero que está llegando a México y beneficiando a los mexicanos es impresionante. No se quién quiera deshacer eso”, apuntó.