La maestría de los artesanos del estado mexicano de Campeche llegó hasta el Vaticano gracias a dos mujeres indígenas que tejieron en vivo sus creaciones en las galerías de la sede de la Iglesia católica y adornaron con ellas varios árboles de Navidad.

Ruperta Hijanul y Lilia Rubí Juchin Uk representaron a unos 350 artesanos que con sus manos fabricaron más de mil adornos que fueron distribuidos en diversos sectores del Estado Pontificio gracias a la manifestación “Navidad Mexicana en el Vaticano”.

Los bordados de diversos tamaños, piñatas, estrellas y flores realizadas en palma de jipi japa dieron color a dos abetos de gran tamaño, uno ubicado en el vestíbulo de los Museos Vaticanos y el otro en el Aula Pablo.

Pero todo fue una sorpresa para ellas. Hace más de seis meses, las mujeres y sus grupos de trabajo recibieron numerosas y específicas órdenes para un destino muy especial, pero el cual desconocían.

Sólo cuando concluyeron sus obras entonces supieron que las mismas viajarían hasta el Vaticano y serían entregadas como regalo al Papa. También fue una sorpresa que ellas mismas acompañarían ese viaje y podrían ver de cerca de Francisco.

Desde hace 50 años Ruperta está dedicada al bordado en punto de cruz, un arte que heredó de sus abuelas y al cual se dedica toda su familia, incluso sus nietos. Se ha especializado en batas campechanas, manteles, guayaberas y todo tipo de ropa típica.

“Mis abuelas lo hacían, mi mamá, desde muy chamaca yo también me dediqué a eso y cuando enviudé me dediqué mucho más para crecer a mis tres hijos, quedé viuda a los 40 años y me dediqué completamente a eso. Vivo de eso”, explicó.

A ella le pidieron bordar una fina casulla sacerdotal en color arena y lo hizo con diseños de flor de calabaza. Entonces involucró en el delicado trabajo a cuatro personas, que tardaron tres meses. Lo hicieron “con mucho amor” y con hilos dorados por dentro.

“Nunca pensé que este trabajo era para él, tampoco sabíamos que íbamos a venir a Roma, después nos dijeron que fuimos elegidas para viajar”, confesó Hijanul, en entrevista con Notimex.

“(El Papa) es una persona muy sagrada para nosotros, lo respetamos como lo que es. Nosotros somos católicos y nos gusta que sea cercano a la gente”, agregó.

Lilia Rubí Juchin Uk es originaria de Becal, la comunidad del municipio de Calkini conocida por ser la “cuna del jipi”, donde nació el tejido con las hojas de palma y que hoy concentra buena parte de la producción nacional.

“Nunca pensamos que era para el Vaticano, apenas nos informaron nos dio mucho gusto hacer este trabajo”, aclaró ella, precisando que todas las piezas fueron realizadas a mano, pintadas con tintes naturales y químicos.

Reconoció que sus familiares y amigos se sorprendieron al saber de su viaje al Vaticano, y sostuvo sentirse muy contenta porque personas de todo el mundo van a poder admirar el trabajo hecho por manos mexicanas.

“No se lo creían porque no lo sabíamos, pero se sintieron orgullosos de que este producto llegase a otro país, que diésemos a conocer nuestras artesanías y tradiciones, porque es una cultura que tuvimos desde niños, de parte de nuestros abuelos y bisabuelos”, apuntó.