Con un gusto reconocido por el baile, los zacatecanos eligieron la indumentaria tradicional del barrio de Mexicapan como el traje típico de su estado ya que, ataviados con él, “sacan lumbre al piso” en el famoso popurrí musical de este suburbio.

El investigador del folclor de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Carlos Lozano Medina, informó que la entidad cuenta con más de 300 danzas y 14 bailes mestizos, cada uno con sus propios vestuarios, adaptados a su región.

Sin embargo, es el de Mexicapan, que representa tradiciones de la época colonial y el auge de la minería, el que se adoptó como traje típico regional de esta entidad y el cual fue creado en 1946 por Agustín Díaz Lord, a convocatoria de Luis de la Fuente, entonces director de la Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho”.

Existen dos versiones de este vestuario: la original, que fue ideada por Agustín Díaz; y la que finalmente se hizo, pues por falta de recursos económicos no se pudo comprar la tela requerida, modificándose el diseño.

El también director del Conjunto de Danza Folclórica Tenamaxtle de la UAZ, dijo que la vestimenta muestra las costumbres, como el orgullo de las mujeres de bordar la ropa de sus maridos y utilizar aretes jerezanos; o la de los hombres de amarrar a su cintura el paliacate en el que se les llevaba la comida.

Al hablar de los orígenes del traje, indicó que el 12 de octubre de 1946, Zacatecas sería visitada por el presidente de México, Manuel Ávila Camacho; por ello, el director de la Normal quería deleitar al mandatario con un baile.

De ahí surgió la idea de convocar a varios maestros para que se dieran a la tarea, primero, de crear la pieza musical y, después, de diseñar el traje representativo.

Basados en el poema "Vamos al Baile", de don Severo Amador, los docentes elaboraron el popurrí Baile de Mexicapan, integrado por seis melodías ya que el propósito de la pieza musical era mostrar el periodo de finales del siglo XIX y principios del XX.

De acuerdo a la página de la Secretaría de Cultura del gobierno federal, el popurrí Baile de Mexicapan es un conjunto de melodías que representan el auge minero: La Jesusa y El diablo verde, polkas; Las Barracas, La Varzoviana, La Mazurca, vals, y el chotis “Los Barreteros”.

Por ello, el maestro Agustín Díaz Lord esbozó el traje para las mujeres y los varones, cuyo diseño era “a doc” a las costumbres de la población y al clima frío del estado y cuyos bordados eran típicos de la época minera.

Así, la versión original del traje femenino era una blusa blanca de manga de “carnero” (abultada de la parte de arriba) y puño largo con botonadura, que va por fuera de una falda roja, hasta los tobillos y con un plisado al final, el cual lleva una franja blanca bordada con flores rojas.

El complemento del vestuario son botas de Adelita (a media pierna), un moño de raso morado -tal y como lo dice el poema de Don Severo Amador-, y aretes de gota tradicionales del municipio de Jerez.

Por su parte, los varones utilizan sombrero de copa de piloncillo (más larga que el de charro), camisa blanca de manga larga abombada, con galón bordado en el peto, alrededor del cuello y puños.

Asimismo, la primera propuesta del vestuario masculino también llevaba una cotorina roja (chaquetilla corta) muy usada en aquel entonces por los mineros. Tenía un pantalón de aletilla o medio aletón (que es menos ancho que el charro), color negro (porque era el color de gala) y un cotense o paliacate bordado y atado a la cintura.

No obstante, Lozano Medina indicó que por falta de dinero los creadores no alcanzaron a comprar la tela blanca necesaria para la blusa de manga larga de las mujeres ni el casimir negro para el pantalón de gala de los hombres, porque era más caro.

Entonces, se modificó el traje para hacer la blusa de las féminas de manga corta con holán bordado de flores en los hombros; y, por ser más barata la tela, para los varones se hicieron pantalones color caqui.

Además, en esta adaptación del traje femenino de Mexicapan, se le agregó un ceñidor en la cintura, bordado de flores rojas y como accesorio para el cabello las jóvenes portan un moño. Por la modificación del vestuario, los hombres llevan huaraches “pata de gallo”, con tapadera de tres agujeros, “muy típico minero, aunque después ya se usó el botín o la bota”, dijo Lozano Medina.

A los hombres y mujeres de la colonia “les encantaba lucirse, y yo me imagino que cuando en los bailes les decían 'sácale lumbre el piso'; ellos sí lo hacían”, señaló el investigador de la máxima casa de estudios de Zacatecas.

Para mantener el diseño original y difundir las tradiciones locales, puntualizó que algunos grupos folklóricos actualmente mezclan las dos vestimentas, como es el caso de la que él dirige desde hace 33 años.