Los legisladores rusos fijaron el 18 de marzo de 2018 como la fecha para la realización de las próximas elecciones presidenciales, un movimiento que pone en marcha una campaña para las aspiraciones del mandatario Vladimir Putin, quien cuenta con una aprobación mayoritaria.

Putin declaró su intención de postularse para otro período de seis años la semana pasada, poniendo fin a meses de especulaciones sobre los motivos detrás de la demora.

El actual mandatario disfruta de índices de aprobación por encima del 80 por ciento, mientras que su adversario más visible, el luchador anticorrupción Alexei Navalny, ha declarado su intención de participar, pero una condena penal le impide hacerlo.

La decisión del viernes de la cámara alta del parlamento, el Consejo de la Federación, pondrá en marcha la campaña a partir del lunes, el día en que se publicará en el diario oficial del gobierno.

Los candidatos presentarán sus documentos para registrarse, un proceso que durará hasta el 2 de febrero.

Putin ha estado en el poder en Rusia desde 2000. Prestó servicio en dos períodos presidenciales desde 2000 hasta 2008, antes de pasar a ocupar el puesto de primer ministro debido a los límites del mandato.

Como primer ministro, él todavía tomó la decisión, mientras que su aliado, Dmitry Medvedev, se desempeñó como presidente.

Medvedev hizo que el mandato del presidente se extendiera a seis años y luego renunció para permitir que Putin recuperara la oficina en 2012.

Si Putin cumple otro mandato de seis años, que durará hasta 2024, alcanzaría el hito de tener el cargo más largo desde Stalin, quien gobernó por casi 30 años.

Navalny ha sido declarado culpable de dos cargos diferentes, considerados en su mayoría como motivados políticamente.

A pesar de la prohibición implícita, ha montado una campaña que llegó a los rincones más remotos de Rusia para presionar a las autoridades a fin de que lo dejen participar en el proceso electoral.

Respondiendo a una pregunta de la famosa presentadora de televisión de 36 años Ksenia Sobchak, sobre a quién le gustaría como contendiente, Putin dijo que no teme a la competencia, pero enfatizó que el gobierno frustraría cualquier intento de los radicales de desestabilizar a Rusia.

Veteranos de campañas electorales anteriores: el jefe comunista Gennady Zyuganov, el ultranacionalista Vladimir Zhirinovsky y el liberal Grigory Yavlinsky, han declarado su intención de presentarse, pero solo representan un desafío simbólico para Putin.

En entrevista con la agencia de noticias Sputnik, el vicepresidente de la Comisión Electoral Central, Nikolái Buláev, declaró que los sufragios del 18 de marzo “tendrán un nivel tecnológico sin precedentes en la historia electoral de Rusia".

“Todas las mesas electorales tendrán equipos informáticos para cumplir una tarea de suma importancia, la de elaborar las actas de escrutinio finales en cuya redacción había numerosas erratas, como una cifra o una letra mal puesta, propias de cualquier persona", dijo.

Sumado a esto, la agencia rusa citó a la presidenta de la Cámara Alta del Parlamento, Valentina Matvienko, quien afirmó que las elecciones presidenciales contarán con un número récord de observadores internacionales.