El Consejo Consultivo de la CEDH otorgó la Presea Michoacán al Mérito en Derechos Humanos 2017 a la Casa de la Mujer Indígena Mazot, por su labor en la defensa y vigilancia de los derechos fundamentales de las mujeres de la región oriente de la entidad.

En el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos, el ombudsman michoacano, Víctor Manuel Serrato Lozano y el secretario de Gobierno, Adrián López Solís, hicieron entrega del galardón a Fabiola García Mercado, en representación de quienes integran esta agrupación.

En el Auditorio de la CEDH, el titular del organismo destacó la necesidad de reflexionar sobre el grado de cumplimiento y observancia de las obligaciones que en materia de derechos humanos tiene el Estado mexicano, a 69 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

“Resulta necesario que hagamos un alto en el camino para preguntarnos si todos los mexicanos tienen la posibilidad de ejercer sin obstáculos sus derechos y si viven con dignidad, y hay garantía de satisfacer sus necesidades más básicas”, expuso.

A nombre de quienes integran la Casa de la Mujer Indígena Mazot, Fabiola García Mercado, agradeció el reconocimiento y señaló que a través de su actividad buscan mejorar las condiciones en los pueblos originarios de su región, a pesar de las adversidades que implican ser mujer, ser indígena y ser pobre en este país.

Además de la discriminación, la desigualdad y rechazo que aún enfrentan estas comunidades.

La Casa de la Mujer Indígena Mazot, nació en 2008 gracias a un grupo de mujeres indígenas mazahuas y otomíes del oriente de Michoacán, que enfocaron su trabajo en la promoción y difusión de los derechos de las mujeres de los pueblos y comunidades indígenas de esa zona de la entidad.

En este espacio, que funge como albergue temporal, se brinda apoyo psicológico, orientación y canalización a otras instituciones, principalmente a mujeres en situación de violencia de género, promoviendo una vida libre de violencia.

El principal eje de trabajo es la salud sexual y reproductiva, al identificar que estaba ligado con el tema de la violencia de género; toda vez que las mujeres indígenas no acudían al médico a revisión porque sus cónyuges no se lo permitían, vulnerando así sus derechos.