– La Unión Europea (UE) continúa dividida en materia de política migratoria, que es uno de los temas centrales de su última reunión cumbre del año, la cual tendrá lugar este jueves y viernes en la capital belga.

Una mayoría de países criticó la sugerencia del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, de abandonar de una vez por todas la idea de repartir entre los Veintiocho los refugiados llegados a Italia y a Grecia, un esquema acordado hace dos años por mayoría calificada.

Los países del llamado Grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia) reiteraron su rechazo al sistema de cuotas y ofrecieron, en cambio, 35 millones de euros (unos 41 millones de dólares) para ayudar a proteger las fronteras externas de la UE, combatir las redes de tráfico de migrantes y atajar las causas de la migración ilegal.

El primer ministro de Italia, Paolo Gentiloni, saludó el refuerzo financiero, pero dejó en claro que la posición de su país respecto al sistema de cuotas no ha cambiado.

Gentiloni señaló que su país seguirá defendiendo la reubicación de refugiados como parte de "una política común dentro y fuera de la UE”.

También el canciller de Austria, Christian Kern, anticipó que insistirá en que se mantengan las cuotas de acogida de migrantes, algo que considera “especialmente importante” para su país.

La canciller alemana Angela Merkel aseveró que los países del extremo sur europeo, como Grecia e Italia, “cargan con mucha responsabilidad” por ser la puerta de entrada de los migrantes ilegales y, por lo tanto, donde estos están obligados a presentar su pedido de asilo, bajo el actual sistema vigente en la mancomunidad.

“Precisamos de solidaridad y soluciones para cuestiones dentro de nuestras fronteras. La solidaridad europea no debe ser selectiva”, afirmó Merkel.

El presidente francés Emmanuel Macron destacó por su parte la importancia de avanzar en el diseño de una legislación de asilo y una política de frontera externa en la UE.

Más severo se mostró el primer ministro belga Charles Michel, para quien “algunos países están actuando de mala fe”.

“Estoy absolutamente en desacuerdo con borrar (el plan de reparto de refugiados) de un plumazo. El mensaje es muy sencillo: Europa no es un cajero cuando necesitamos apoyo, sin jamás mostrar responsabilidad y solidaridad cuando se necesita”, sostuvo.

En la misma línea se pronunció su homólogo holandés Mark Rutte, quien rechazó un sistema en el que los países de la UE "no son solidarios”.

“Precisamos de una solución permanente (...) Un sistema de cuotas, de compromisos que cada uno tenga que respetar”, defendió el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel.

Tusk considera que el esquema de cuotas obligatorias “resultó ser ineficaz”, por lo que los líderes europeos deben analizar “qué funcionó y no funcionó en los últimos dos años” en materia de política migratoria y sacar “las lecciones necesarias” con vistas a adoptar una nueva estrategia en junio de 2018.