Más de mil payasos realizaron la tradicional peregrinación a la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México, para agradecer por un año más de salud y trabajo.

Desde las 12:00 horas, payasos residentes en la zona metropolitana y de otros estados del país, se dieron cita en la Glorieta de Peralvillo en esta ciudad, para iniciar el recorrido de visita a la Virgen de Guadalupe.

"A la bio, a la bao, Lupita, Lupita ra, ra, ra” y “Se ve, se siente, Lupita está presente, porque somos los payasos, sí señor”, coreaban los integrantes de la caravana, que en su mayoría eran de la zona metropolitana, pero en algunos casos como el de “Carcachita Show” vinieron de otros lugares.

“Vengo del puerto hermoso de Acapulco, Guerrero”, dijo el artista a Notimex, tras explicar que su razón de marchar año con año es “más que nada la convivencia con mis compañeros y festejar el día de la Virgen”.

Pero este 2017, “Carcachita Show” vino para agradecer “que mi familia está en buen estado, mis hijos, y que además sigo con vida”.

Durante su trayecto por la Calzada de Guadalupe, los transeúntes fueron testigos de un desfile de colores, bromas y alegrías, por lo que no dejaron de documentar todo en sus dispositivos móviles.

Los animadores llevaban consigo grandes altares a la Virgen de Guadalupe, ademas de figuras miniaturas para ser bendecidas.

El payaso "Turrón Pluf “ ansiaba su llegada a lo que refirió “como mi hogar. Somos devotos de la Virgen de Guadalupe, venimos a dar gracias por el trabajo, la salud, todo lo bueno y lo malo que nos ha pasado este año".

A punto de llegar a su destino, los payasos fueron recibidos con mariachis, quienes les dieron la bienvenida con fanfarrias y la canción “La Guadalupana”.

Una vez dentro del lugar, todos se agruparon para captar en fotografía el recuerdo de su visita este 2017, organizada por Grupo Metropolitano de Payasos Asociación Civil (Grumepac).

Dentro de la Basílica de Guadalupe presenciaron la misa de las 15:00 horas, donde el padre les dio las gracias por su constante labor de divertir a la gente “de una manera sana. Por estar llenos de alegría y por ser hijos de Dios”.