Un río de gente fluye desde el fin de semana por la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, a la que los mexicanos llaman simplemente “La Villa” o “La Basílica”; católicos de México y de algunos otros países vienen a celebrar el 486 aniversario de las apariciones de la “virgen morena”.

Al mediodía de este martes, la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México calculaba en seis millones el número de los asistentes al santuario ubicado en la delegación Gustavo A. Madero, zona norte de la capital, pero contrario a lo que se podría imaginar, a esta hora se camina con relativa facilidad.

La gente no se queda en un sitio, entra y sale todo el tiempo, prácticamente desde el viernes fluye con distintos niveles de intensidad, lo que parece la misma corriente arrastrando distintos peregrinos.

El punto máximo de afluencia fue entre la noche del lunes y la madrugada del martes, pues "Las mañanitas" se cantan en punto de las 00:00 horas y se oficia la misa solemne; siguen las misas de concheros y de los indígenas, amaneció con las llamadas misas “muy de mañana” a las 5:00 horas y de la “vida consagrada” a las 7:00 horas.

Muchos peregrinos levantaron sus tiendas de campaña cuando salió el sol, para regresar a sus colonias, ciudades, pueblos y comunidades en otros estados de la República Mexicana.

Mientras otros se lo toman con más calma, pues saben que les espera un largo camino de vuelta, vienen preparados con atole y tamales, compran recuerdos en las tiendas y con vendedores ambulantes para regalar a los familiares que se quedaron en casa.

Tal es el caso del señor Erasmo Ruiz, miembro de un grupo de 15 peregrinos ciclistas de la colonia Ampliación Guadalupe Hidalgo, en el estado de Puebla; según relata, salieron el domingo de su domicilio, llegaron el lunes a La Basílica, se irán después del mediodía y esperan llegar el miércoles a casa.

Es la quinta vez que su grupo uniformado de ciclistas hace este recorrido; los pants que usan como uniforme los compró su esposa, que es la madrina de este equipo de peregrinos.

Mientras unos se van, otros llegan bien abrigados por la Calzada de Guadalupe, arteria principal que lleva al santuario; visten chamarras grandes con gorro incluido o van envueltos en cobertores, las mujeres con reboso cargan mochilas con cobijas y accesorios enrollados. Muchos llevan bebés en brazos o en carreolas.

Es un ambiente variado, los peregrinos hablan en español y lenguas indígenas, portan imágenes y afiches de la virgen de todos tamaños y variedades; esculturas de cerámica o de yeso para ser bendecidas.

La mayoría va a pie, pero de tanto en tanto va alguien de rodillas, lo hacen para cumplir con una penitencia, cargan pesadas esculturas, cuadros, un hombre arrodillado avanza con un bebé en brazos, y pide por la salud de éste.

Algunos penitentes van acompañados, sus familias los alientan ofrecen de apoyo sus manos, o ponen tapetes y cartones en el camino conforme avanza el arrodillado para que el suelo los lastime menos en el trayecto de un par de kilómetros.

De acuerdo con las autoridades capitalinas, el fin de semana se ha atendido a más de mil personas por desmayos, deshidrataciones, baja de presión entre otros padecimientos considerados menores.

La familia Durán llegó desde Culiacán, Sinaloa, aunque no caminando; es la primera vez, los hermanos Aidé, José y Aracely visten con traje de manta como el indígena Juan Diego, a quien según la mitología católica se le apareció la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac.

Trajeron los trajes porque pensaron que más gente se vestiría así, pues en Sinaloa es lo que se estila para la celebración mariana.

Juan Bartolo Rodríguez llegó desde ayer en la noche procedente de Toluca, para pedir por la salud de su hijo de 17 años de edad que se lastimó la rodilla; para Bonifacio García, originario también de la capital mexiquense es el segundo año que viene y no pide nada en especial, simplemente vine a “agradecer lo que me ha dado”.

Mientras Norma García y su sobrino Justin vienen desde Valle de Chalco, Estado de México, por primera vez sólo por “preservar la tradición”.

Desde Polonia, el sacerdote franciscano Christopher Bobak, devoto de la virgen de Czestochowa, vino a conocer a la virgen de Guadalupe y la devoción de los mexicanos; consideró que ambas imágenes representan lo mismo, “tenemos la misma madre” en México y en Polonia, comentó.

De regreso, la gente compra escapularios y pulseras por 10 pesos, tanto en el comercio ambulante como en el establecido; del domingo al martes “he vendido 10 mil pesos aproximadamente” , aseguró Jordan Brandon Reyes, quien ofrece su mercancía en Calzada de los Misterios. “La gente compra más de una para llevar, de a cinco o de a seis piezas".

A los ambulantes les va mejor, aseguró Yolanda Martínez, entrevistada en su tienda de artículos religiosos, “El Puente Papal”; donde también vende desde artículos de 10 pesos hasta imágenes de mil pesos. Hace seis años que dejó la informalidad para poner su tienda.

La ventaja, dijo, es que estamos siempre, y aunque esta temporada es la más alta para las ventas, hay otras peregrinaciones a lo largo del año donde suben las ganancias, como las procedentes de Toluca, Puebla y Querétaro.

Y mientras unos llegan y se van, los trabajadores de limpieza todo el tiempo recogen la basura que los visitantes dejan a su paso.

"La gente siempre deja mucha basura, pero la diferencia con otros años es que los trabajadores de limpieza ahora están recogiendo todo el tiempo", aseguró Martín Guadarrama, trabajador de la demarcación.

Según los cálculos de la SSP capitalina, en estos días se han recogido más de mil toneladas de basura en el santuario, y de acuerdo con el trabajador Guadarrama, lo más común que se tira son recipientes de unicel y envases de plástico.

Los trabajadores y operativos permanecerán pasadas las 18:00 horas; poco a poco el río de peregrinos disminuye su corriente hasta quedar en el nivel “normal” en el de por sí concurrido templo, la última misa será a las 20:00 horas, mientras los agentes de tránsito van abriendo las calles a la circulación de autos, conforme baja la afluencia de fieles.