El presidente Donald Trump responsabilizó hoy a los demócratas de estar detrás de la nueva campaña de tres mujeres que lo acusaron de acoso y conducta sexual inapropiada, quienes el lunes pidieron al Congreso iniciar una investigación en torno a su comportamiento.

En un mensaje en su cuenta de Twitter, Trump insistió en desmentir las acusaciones revividas por Samantha Holvey, Rachel Crooks y Jessica Leeds, tres de la más de una docena de mujeres que durante la pasada campaña dijeron que el entonces abanderado republicano las manoseó o besó sin su consentimiento.

“A pesar de las miles de horas desperdiciadas y millones de dólares gastados, los demócratas no han podido mostrar ninguna colusión con Rusia, por lo que ahora siguen con falsas acusaciones e inventaron historias de mujeres que no conozco y/o con las que nunca me reuní. NOTICIAS FALSAS!”, dijo el mandatario.

En conferencia de prensa el lunes en Nueva York, las tres mujeres detallaron de nueva cuenta sus acusaciones contra el mandatario y pidieron a los legisladores dejar de lado sus filiaciones partidistas e investigarlo, como lo han hecho con legisladores que han sido acusados.

La solicitud se produjo en momentos de una nueva ola de escándalos derivados de acusaciones de acoso sexual y conducta sexual inapropiada que en meses recientes han conmocionado el mundo del espectáculo, la prensa y la política.

La semana pasada un senador y un legislador demócratas, así como otro republicano fueron obligados a dejar sus cargos luego de enfrentar acusaciones de acoso sexual y comportamiento inapropiado.

Las tres mujeres participaron además en el programa de la periodista Megyn Kelly en el canal NBC, donde Leeds rememoró el incidente que tuvo con Trump en la década de 1980 y una secuela ocurrida años más tarde.

Leeds recordó que viajaba en un avión en la sección de primera clase cuando, una vez que las sobrecargos retiraron sus platos de comida, Trump comenzó a abrazarla, besarla y tocarla por debajo de la falda sin que mediara palabra.

“Cuando su mano comenzó a subir por mi falda (...) no soy una persona pequeña (...) logré escabullirme, agarré mi bolso y fui a la parte trasera del avión”, afirmó Leeds.

Varios años más tarde, cuando Leeds laboraba como una de las anfitrionas en una cena de gala, Trump la reconoció y le profirió un insulto (cunt) relacionado con los genitales femeninos y considerado extremadamente vulgar.

Crooks por su parte acusó a Trump de haberla besado a la fuerza cuando ella le ofreció la mano para presentarse, en tanto que Holvey, quien fuera una ex concursante de Miss Estados Unidos, asegura que Trump entró a su camerino cuando ella y otras mujeres se cambiaban de ropa.

Tanto Trump como sus voceros han negado todas las acusaciones en su contra, pese a que existe un audio en que el presidente afirma precisamente que besa y toca sin su consentimiento los genitales de las mujeres que le parecen atractivas.