Representantes de diversos organismos, entre ellos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se pronunciaron por una mejor planeación urbana en estados y municipios del país para mitigar el efecto de fenómenos naturales como los sismos.

Plantearon que la planeación no se limite a atender la desafortunada coyuntura, sino a establecer bases adecuadas para un desarrollo a largo plazo, luego que los sismos del 7 y 19 de septiembre que afectaron varias localidades de estados del país.

Durante el foro “Proceso de reconstrucción en el marco de la Agenda 2030: Una reflexión post sismos en México”, destacaron que los desastres naturales siempre ofrecen oportunidades y espacios de reflexión que motivan a dar un siguiente paso en el desarrollo más resiliente al que se aspira.

El senador Miguel Barbosa Huerta, secretario del Comité Directivo del Instituto Belisario Domínguez, aseguró que estas tragedias naturales exhiben dos cosas en países como México: la pobreza y la corrupción.

“Se ve cómo la corrupción ha generado muchas condiciones de un desarrollo asimétrico, sin planeación, obras públicas hechas con materiales y con malos diseños, de mala calidad; y la pobreza, la gente se asienta en lugares inadecuados a construir sus viviendas cuyas construcciones no tienen las condiciones para poder resistir a este tipo de fenómenos naturales”, señaló.

Celebró que el Sistema de Naciones Unidas tenga la decisión de aportar y dar seguimiento a las tareas de reconstrucción que lleven a cabo los tres niveles de gobierno.

Antonio Molpeceres, coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas y representante del PNUD en México, resaltó que el costo del proceso de reconstrucción se ha estimado en más de cuatro mil millones de pesos, además se calcula que 328 mil 662 negocios han sido afectados, y representan 16.1 por ciento de todos los comercios instalados en las ocho entidades más afectadas.

Indicó que su acompañamiento se centrará en el fortalecimiento institucional en apoyo a los gobiernos estatales, para la formulación de procesos de recuperación integrales que aseguren una adecuada transición entre las fases de emergencia, recuperación temprana y desarrollo de bajo riesgo.

Lo anterior además del seguimiento a la puesta en marcha de proyectos piloto de bajo costo y alto impacto en comunidades afectadas.

Durante la inauguración también asistieron Gerardo Esquivel, coordinador ejecutivo de investigación del Instituto Belisario Domínguez, y Katyna Argueta, directora país del programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en México.