Científicos en Gran Bretaña anunciaron que se presentó un “avance significativo” durante un tratamiento pionero para tratar la enfermedad de Huntington (EH), que es hereditaria, degenerativa y mortal.

La nueva droga experimental podría ser el primer tratamiento médico en detener el avance de esta rara enfermedad neurológica que acaba lentamente con la movilidad de las personas.

La enfermedad genética es considerada la peor de las enfermedades neurológicas y fue descubierta en 1872 por el médico estadunidense George Huntington.

En la actualidad los tratamientos alivian algunos síntomas, pero no detienen la progresión de la enfermedad que ataca las células del cerebro, lo que provoca una afectación del movimiento, la memoria y el comportamiento.

La profesora Sarah Tabrizi, directora del Centro de la Enfermedad de Huntington de la University College London (UCL), aseguró que los resultados de este ensayo clínico son de una importancia sin precedente.

“Los resultados de esta prueba son revolucionarios para los pacientes y las familias que padecen la enfermedad de Huntington”, señaló Tabrizi.

El tratamiento fue aplicado a 46 pacientes a través de una inyección y tuvo lugar en el Centro de Neurología Experimental Leonard Wolfson de Londres.

Los resultados han causado expectativas en pacientes y la comunidad científica porque la droga podría ser adaptada potencialmente a otras enfermedades neurológicas como Alzheimer y Parkinson.

La farmacéutica suiza Roche pagó 45 millones de dólares para obtener la licencia para su uso clínico, reportó el diario británico The Guardian.

La EH es causada por un defecto genético en un cromosoma que hace que una parte del ADN ocurra muchas más veces de las debidas. El defecto se llama repetición CAG y se hereda de padres a hijos.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en países occidentales la enfermedad afecta a entre cinco y siete personas por cada 100 mil habitantes y no hay tratamiento ni cura que impida su avance.

Los portadores del gen eventualmente desarrollan la enfermedad, cuyos primeros síntomas se presentan entre los 30 y los 45 años de edad.