La promesa del presidente estadunidense Donald Trump de deportar a los "bad hombres" constituye una vacía retórica política destinada al consumo de su base electoral, ya que un número considerable de los indocumentados detenidos no tiene antecedentes criminales, dijo hoy el diario The Washington Post.

En su principal editorial de este lunes, el Post hizo un nuevo llamado a que se retome la discusión sobre una reforma migratoria, al insistir que la disfunción del sistema migratorio persiste, y sin visos de una pronta solución.

“La furia y el fuego del presidente sobre las deportaciones significan poco. Él ha intensificado las detenciones, interrumpiendo vidas establecidas, productivas, familias y comunidades, pero ¿con qué fin? Solo una revisión del roto sistema de inmigración de Estados Unidos ofrece la posibilidad de una solución más duradera”, apuntó.

De los aproximadamente 143 mil inmigrantes no autorizados que fueron arrestados por agentes de migración hasta el pasado 30 de septiembre, al término del año fiscal 2017 y que significaron un aumento de 30 por ciento, más de la cuarta parte no tenía antecedentes penales.

Aquellos con problemas con la ley fueron por delitos no violentos, incluyendo drogas y faltas a las leyes de migración, como haber reingresado de manera ilegal.

Aunque el diario reconoció que quizá exista poca simpatía para estos trasgresores de la ley, hizo notar que la mayoría de los inmigrantes indocumentados han vivido en Estados Unidos durante al menos 15 años, y “un gran número tienen cónyuges, hijos y otros familiares que son ciudadanos”.

“Es probable que la postura dura del presidente juegue bien con su base; eso no va a cambiar fundamentalmente el tamaño de los inmigrantes ilegales que viven en este país”, apuntó.

El diario hizo notar además las bajas registradas en las deportaciones, así como en las aprehensiones en la frontera sur, como razones para retomar el debate migratorio, indicando que la amplia disfunción del sistema migratorio se mantiene, evidenciada en el cuello de botella que forman 600 mil casos pendientes de ser procesados.

El gobierno quiere más que duplicar el número de 300 jueces de inmigración que se requiere para desahogar tal carga de trabajo, y el diario advirtió que el apuro de las autoridades en procesar estos casos, sin el detenimiento que merecen, necesariamente produce injusticias.

“Las fanfarronadas de la campaña del señor Trump sobre deportaciones estaban desligadas de la realidad. Dijo que deportaría rápidamente a dos o tres millones de inmigrantes indocumentados, pero a menos que cuente a quienes no pagan multas por estacionamiento y quienes cruzan las calles sin observar la ley, no encontrará a muchos ‘hombres malos’ sueltos”, aseveró.