La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) refrendó su convicción de que nadie debe estar por encima o al margen de la ley, como tampoco sobre los derechos fundamentales y la dignidad de las personas.

En ocasión del Día de los Derechos Humanos, reiteró su objetivo fundamental de estar al lado de las víctimas de violaciones a derechos humanos y abatir la impunidad imperante en este campo.

La dignidad es el bien más preciado de todas las personas, y nada lastima más que verlo agraviado, especialmente cuando la ofensa es consecuencia del abuso del poder, destacó el organismo nacional.

En un comunicado, expresó que está fecha es propicia para refrendar su compromiso de servir de contrapeso al ejercicio del poder público, así como ser referente en el equilibrio de la interacción entre autoridades y gobernados, con base en el respeto a la dignidad humana y la aplicación de la ley.

Los derechos humanos deben colocarse como el centro que oriente todos los mandatos y políticas de Estado, haciendo explícita la obligación de todas las autoridades de someter invariablemente sus actos a su estricto cumplimiento, resaltó.

Por ello, resulta necesario crear, comunicar y generar una cultura de derechos humanos que cubra todas las actividades y rincones del país.

La CNDH aclaró que de nada o de muy poco servirán los cambios institucionales y normativos que se emprendan si no somos capaces de generar un cambio cultural en cada miembro de la sociedad, en la conciencia ética de cada mexicana y mexicano.

Lo que se busca, dijo, es que asuman la necesidad y conveniencia de cumplir con la ley y sujetar sus actos a la misma, lo que lleva implícito el respeto a los derechos fundamentales.

Por ello, destacó que la consolidación de la cultura de los derechos humanos basada en el respeto y protección de los mismos, “es el camino que debemos seguir como nación para lograr esa condición plena a que aspiramos, y que es el ejercicio irrestricto de nuestros derechos y el cumplimiento de nuestros deberes”.

Al conmemorar el 69 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, “reconocemos que es mucho lo que todavía nos falta por hacer para que el ejercicio pleno de tales prerrogativas se refleje en la vida cotidiana de las personas”.

Destacó que a pesar de que el catálogo de los derechos se ha ampliado y los mecanismos para hacerlos valer se han fortalecido, los riesgos y agresiones contra la dignidad humana también han adquirido nuevas formas.

En este contexto, urgió a impulsar prácticas preventivas de las situaciones de riesgo que enfrentan los defensores públicos y civiles de derechos humanos, así como otras que eviten la criminalización en su contra, para que realicen de manera libre y sin riesgo su labor y las víctimas que representan accedan a la justicia a que tienen derecho.

Refirió que la labor de las personas defensoras de derechos humanos es insustituible, y la sociedad resulta afectada cuando son agredidas. De ahí la urgencia de atender el problema de ese grupo vulnerable que requiere especial protección.