El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estima que cerca de 60 mil niños y niñas, en su mayoría de El Salvador, Honduras, Guatemala y México, no acompañados por ningún adulto, han sido deportados en los últimos años por Estados Unidos y muchos de ellos se encuentran varados en los estados mexicanos fronterizos.

La campaña Niños en Fuga (Children on the Run), del organismo de la ONU, busca recaudar 18 millones de dólares para asistir a estos menores de entre ocho y 18 años de edad y atender sus necesidades básicas hasta que se consiga un lugar permanente y seguro para ellos.

A esta campaña internacional se han unido organizaciones latinoamericanas de Toronto que realizarán esta semana un evento de recaudación de fondos y para solicitar al gobierno del primer ministro Justin Trudeau un programa que pudiera dar asilo en Canadá a algunos de ellos.

El número de niños centroamericanos que viajan solos y sin acompañante se ha duplicado cada año desde 2011. El número total de aprehensiones de niños no acompañados y separados de estos países en la Aduana y Protección en las Fronteras de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) saltó de cuatro mil 59 en el año fiscal 2011 a diez mil 443 en el año fiscal 2012, para duplicarse a 21 mil 537 en el año fiscal 2013, según el reporte del ACNUR.

El gobierno de Washington estima que en este año fiscal cerca de 60 mil niños y niñas llegaron a suelo estadunidense en busca de refugio.

El número de niños y niñas mexicanos aprehendidos en 2011 por viajar de manera ilegal sin acompañamiento en Estados Unidos era de 13 mil, al año siguiente de 15 mil 709 y llegando a 18 mil 754 para el año 2013. La mayoría de estos niños y niñas fueron rápidamente regresados a México después de uno o dos días bajo la custodia de Estados Unidos, informa el organismo internacional.

La ACNUR realizó un estudio con 404 niños provenientes de esos cuatro países bajo la custodia de las autoridades estadunidenses para conocer las razones que los llevan a emigrar de sus hogares, siendo la violencia en sus comunidades, la inseguridad, los grupos criminales y en algunos casos la violencia familiar la que los obliga a emprender la huida a territorio estadunidense.

Un niño centroamericano de 17 años comentó que su abuela le dijo: “Si no te unes a los maras (pandilleros) te matan, si te unes, te matan, si te vas no te matan”. Otra niña de 15 años huyó porque no quiso estar con un miembro de la Mara Salvatrucha.

“Estos niños vienen huyendo de extremas condiciones de violencia, escapan de ser vendidos en redes de prostitución o tráfico de órganos. Lo más sorprendente para mí y por lo que queremos ayudar es que la situación alarmante de estos chicos no es muy conocida, sabemos sobre los refugiados sirios, de Yemen o Myanmar, pero yo no sabía de estos niños en México”, explicó a Notimex Vilma Filici, una de las organizadoras del evento.

El próximo sábado 16 de diciembre en el local 183 del sindicato de trabajadores de la construcción, LIUNA, se realizará un evento cultural, artístico y comunitario organizado por una coalición de asociaciones hispanas para recaudar fondos para esta causa.

Los representantes de organizaciones como el Consejo Canadiense para la Herencia Hispana (HCHC), el Congreso Hispano Canadiense (CHC), el Centro para Gente de Habla Hispana (CSPP), se han reunido con la representación de ACNUR en Canadá para unir esfuerzos y duplicar acciones.

“Haremos gestiones para que el gobierno canadiense y los gobiernos de los países de origen de estos niños investiguen y tomen medidas que ayuden a mejorar la situación de estos jovencitos”, afirmó Filici, profesora de leyes en Seneca College.

Detalló que el dinero que se recaude ayudará a proveer servicios de apoyo en el país de origen, al monitoreo e identificación de los niños más vulnerables que están en un nivel de riesgo más alto, al incremento de capacidad de refugios para alcanzar a cubrir las necesidades en aumento, a programas de estudio, representación legal, casas seguras para los sobrevivientes de abuso sexual y violencia por su género.

También se les dará dinero para que puedan cubrir sus necesidades básicas, en una dinámica que les prepare el camino para que se integren en sus nuevos espacios.

“La comunidad hispana y canadiense ha respondido muy bien con donaciones de comida, bebida y regalos para nuestro primer evento, el cual durará 15 horas y esperamos que asistan como mil personas”, agregó la profesora.

Óscar Vigil, periodista de origen salvadoreño y también parte de la organización del evento, definió esta situación como una “crisis silenciosa” que no es posible ignorar: “Son nuestros niños y debemos responder y darles la protección que se merecen”.