El presidente de Argentina, Mauricio Macri, cumple mañana domingo dos años de gobierno con altos niveles de popularidad, pese a una serie de promesas incumplidas y a escándalos por conflictos de interés.

El 10 de diciembre de 2015, Macri asumió como presidente de Argentina, tras derrotar al kirchnerismo que había gobernado durante más de 12 años consecutivos de la mano del fallecido Néstor Kirchner y de su esposa y sucesora, Cristina Fernández.

Un par de años después, de acuerdo con varias encuestas, la popularidad del presidente Macri supera el 50 por ciento, lo que se confirmó en las pasadas elecciones legislativas de octubre en las que su alianza, Cambiemos, ganó en la mayoría de los distritos.

Estos resultados fortalecieron políticamente a Macri y lo encaminaron rumbo a la reelección en los comicios de 2019, ya que por ahora no se vislumbra un dirigente opositor que lo pueda enfrentar con éxito.

Parte de la popularidad del presidente se apoya en los altos niveles de rechazo que registra el kirchnerismo, ya que la principal líder opositora es la expresidenta y hoy senadora Cristina Fernández de Kirchner, quien tiene un “voto duro” del 30 por ciento.

Ese nivel de aceptación es alto tomando en cuenta que Fernández de Kirchner dejó de gobernar hace dos años, pero es bajo para pensar en competir contra Macri y volver a postularse a la presidencia en 2019.

El presidente cuenta con el respaldo mayoritario de la población a pesar de que incumplió con promesas de bajar la inflación a un dígito, reducir la pobreza o mantener la gratuidad de las transmisiones de los partidos de futbol.

Tampoco ha otorgado 30 mil créditos hipotecarios, ni eliminó un controvertido Impuesto a las Ganancias ni creó una Agencia Nacional contra el Crimen Organizado ni creó milones de puestos de trabajo que ofreció.

Por el contrario, el primer año de su gobierno se destacó por el aumento de la pobreza y el desempleo, los despidos masivos, niveles récord de inflación, retrocesos en políticas de derechos humanos y recesión económica.

En este segundo año, la pobreza y la inflación comenzaron a descender, mientras que se espera que para fin de año la economía ya haya crecido entre un 2.5 y un 3.0 por ciento.

Uno de los aspectos más favorables de esos dos años para Macri es la política internacional, ya que al participar en múltiples foros en el extranjero y recibir y visitar a múltiples gobernantes como Donald Trump (Estados Unidos), Ángela Merkel (Alemania) o Justin Trudeau (Canadá), se posicionó como uno de los líderes latinoamericanos más importantes.

Como resultado de la nueva política exterior, Argentina obtuvo la sede de la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que comenzará mañana domingo en Buenos Aires, y la Cumbre del Grupo de los Veinte que se realizará el próximo año.

El problema es que mientras los organismos financieros aplauden al gobierno de Macri, los de derechos humanos tienen críticas permanentes ante el incremento de la represión policial o detenciones de opositores.

A ello se suma la investigación de los Papeles Panamá que reveló que el presidente era director de dos empresas off shore en paraísos fiscales, lo que terminó con una causa judicial en la que fue exonerado en tiempo récord.

El presidente también enfrentó un escándalo porque su gobierno le perdonó a la familia Macri una millonaria deuda que tenía con el Estado, acuerdo que tuvo que echarse atrás por el conflicto de interés que implicaba y que sigue pendiente de resolución.

Los conflictos de interés han sido un sello de esta administración, ya que varios de los ministros eran dueños de empresas privadas que se están enriqueciendo al amparo del macrismo o que tenían cuentas off shore en guaridas fiscales.