En un puesto ambulante ubicado por la calle Morelos, a un costado del Teatro Degollado, Karina Sánchez muestra su talento con mucha precisión en óleos plasmados en cucharas, conchas del mar y minicharolas.

Aunque el arte en miniatura data de siglos atrás y tuvo un papel relevante en el desarrollo de la pintura romántica y gótica, esta tapatía impone con mucho talento su estilo para venderlo a los turistas, principalmente extranjeros “que son los que aprecian más la pintura”.

Lo que más llama la atención es que esta artista realiza sus trabajos frente al cliente, incluso lo que le pidan. “Tardo 10 minutos en pintar sobre una cuchara, pero varía porque depende lo que pinte”, afirmó Karina en entrevista con Notimex.

Explicó que dedica gran parte de su tiempo, a manera de oficio, a pintar diminutos paisajes, iglesias y lo que se le ocurra para luego comercializarlo porque es su trabajo, lo que le da dinero para llevar al sustento de su hogar.

Afirmó que tiene más de una década con su puesto de artesanías en el centro histórico de Guadalajara, pero el último año lo ha dedicado a pintar miniaturas gracias a que una amiga le enseñó cómo hacerlo. “Me llevó como cuatro meses aprender, pero es que te guste y que tengas paciencia para poder hacerlo”, dijo.

Comentó que la pintura que utilizan es de aceite entonces tarda entre tres y cuatro días en secar perfectamente, por lo que le pone un plástico para cubrirlo con el fin de que el cliente se lo pueda llevar sin dañarlo.

La artista provoca curiosidad por el arte en miniatura que realiza y la gente se acerca para observar su trabajo, que lleva una técnica pictórica de óleo sobre conchas del mar, así como cucharas y charolitas de acero.