Con calles que aún conservan el esplendor del Porfiriato, el barrio de Azcapotzalco, al noroeste de la Ciudad de México, encanta a sus visitantes por su pasado indígena y sus rincones llenos de historia, leyendas y comercios con tradición.

En este lugar, cuyo nombre deriva de las palabras en náhuatl azcatl (hormiga), potzcalli (montículo) y co (lugar) y que significa “en el hormiguero”, confluyeron los lagos Zumpango, Xaltocan, Texcoco, Xochimilco y Chalco.

Azcapotzalco es conocido por ser la cuna ancestral del maíz, pues cuentan las crónicas prehispánicas que Quetzalcóatl, disfrazado de hormiga, robó el grano a los dioses para dárselo a los hombres.

Hoy en día, este barrio aún conserva vestigios de historia y sus leyendas todavía se cuentan en sus calles, luego que en la década de los 80 comenzó a perder su vocación industrial que dejó colonias obreras y grandes terrenos que ahora pretenden convertir en corporativos, plazas comerciales y vivienda, incluso en áreas verdes.

De acuerdo con el sitio turismomexico.com, Azcapotzalco está integrado a su vez por ocho barrios: Acahualtonco, Colhuatzinco, Coltonco, Huautla, Xocotitlán de Tlatelolco, Atenco de Tacuba, Huacalco y Xochimancas de México.

El río Seco, que fue agotado en la época de La Conquista para dedicarlo a la siembra, se convirtió en el siglo XX en Avenida Cuitláhuac, que en 1978 se transformó en un importante eje vial.

En medio del bullicio comercial, los paseantes pueden encontrar en la calle Morelos 14, colonia Centro, un oasis de tranquilidad en la Parroquia de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago, una construcción virreinal cuyas cúpulas y una torre con un grande y arbolado atrio, ofrece al frente una pacífica plaza con su kiosco.

Cercano a ese templo, a unas calles del Metro Camarones, se encuentra la Casa de Cultura de Azcapotzalco, una construcción que guarda en su interior dos jardines con fuentes de piedra y donde se realizan exposiciones y talleres.

Para quienes buscan disfrutar del paisaje en un ambiente familiar está el Parque Tezozomoc, cuyo diseño retomó la antigua topografía y los cuerpos de agua del Valle de México durante la época prehispánica para formar un estanque central con la forma del extinto lago de Texcoco.

Según el portal ciudademexico.com.mx, la construcción del parque, localizado en Hacienda de Sotelo, en Prados del Rosario, inició en 1982 como parte de las obras complementarias a la edificación de la Línea 6 del Metro de la Ciudad de México.

Este parque ha representado para la zona un punto de regeneración urbana y mejora en la calidad de vida, al permitir a los vecinos de los barrios y delegaciones cercanos disfrutar de espacios recreativos bien planeados, sobre todo en una zona altamente industrial.

El Parque Tezozomoc cuenta con un lago, una teatro al aire libre, zonas de juegos infantiles, una pista para correr, plazuelas y senderos que están abiertos a todo el público de manera gratuita.

Un atractivo más de este barrio es la biblioteca “Fray Bartolomé de las Casas”, localizada en Morelos y Pavón, en el Centro de Azcapotzalco, y que destaca por su estilo colonial en su edificio fundado en 1925, en cuyo interior se aprecia un mural de Juan O'Gorman.

Actualmente, este lugar ofrece servicios de préstamo de libros en sala y a domicilio, y dentro de sus instalaciones hay aulas digitales con servicio de Internet gratuito.

También se ofrecen asesorías de tareas y se realizan talleres de fomento a la lectura, de acuerdo con su programa mensual de actividades.

La riqueza patrimonial tangible e intangible del barrio permea a sus colonias populares pero sin duda, su centro es donde permanecen los testimonios y testigos de su pasado.

Y es el centro del barrio donde los visitantes se reúnen tanto en su plaza como en sus alrededores, ya sea para descansar como escuchar música, adquirir muebles o simplemente tomar un café o cenar con la familia o amigos.

Sobre la Avenida Azcapotzalco se puede hacer una parada en la nevería y cafetería “El Nevado”, lugar con ambiente rockero de finales de los años 50, o bien refrescarse en alguna cantina de la zona, entre ellas “El Dux de Venecia”, localizada en el número 586 de dicha vía y que conserva su mobiliario original de 1918.

En Miguel Lerdo de Tejada número 14, entre Tizoc y Avenida Azcapotzalco, está “El Mesón Taurino” que ofrece a sus comensales sus tradicionales gaoneras, platillo compuesto por seis trozos de filete asados que se sirve con un poco de jugo de carne y tortillas recién hechas.

Platicar con los habitantes de Azcapotzalco confirma que aprecian su sentido de identidad pues mantienen sus costumbres, promueven sus tradiciones, difunden sus leyendas y cuidan los lugares históricos y comerciales tradicionales que motivan a los visitantes a conocerlos y regresar.