Con nuevo vestuario, los integrantes de la Compañía Nacional de Danza, bajo la dirección de Mario Galizzi, ofreció hoy a los medios un adelanto del ballet navideño “El Cascanueces”, que ofrecerá temporada en el Auditorio Nacional del 15 al 23 de diciembre.

Tihui Gutiérrez, maestra de la compañía, destacó en entrevista con Notimex que están de manteles largos porque van a estrenar una producción de escenografía y vestuario, “estamos vestidos de gala”.

Aclaró que la coreografía de Nina Novak, basada en la original de Lev Ivanov, sigue siendo la misma que presentan tradicionalmente cada año, y que el vestuario fue renovado con el diseño de Tolita y María Figueroa.

La novedosa escenografía fue encargada a Sergio Villegas, mientras que la iluminación es de Laura Rode, por lo que están muy ilusionados de revestir y darle una renovada a esta producción, que tiene mucho éxito y que el público demanda cada año, señaló.

"Para nosotros es una tradición y creo que es emblemático de la Ciudad de México y del Auditorio Nacional, esta exitosa temporada de este cuento de Navidad 'El Cascanueces'”, expuso Gutiérrez.

Detalló que el espectáculo de ballet reunirá a más de 150 artistas en escena, como son bailarinas de la Compañía Nacional de Danza y alumnos de la Academia de la Danza Mexicana.

Así como la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del Instituto Nacional de Bellas Artes, acompañados de los integrantes de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección de Srba Dinic.

Refirió dijo que el montaje sitúa “El Cascanueces” ahora en la Rusia de finales del siglo XIX, cuando Piotr I. Tchaikovsky compuso la música y Lev Ivanov trazó la coreografía, pues la anterior producción ubicaba la historia en la Inglaterra victoriana.

Destacó que en esa nueva producción se hace especial énfasis en el "Huevo de Fabergé", creación del joyero oficial de los zares Romanov: Carl Fabergé, que condensa la fastuosidad de la Rusia zarista y la magia en torno a todo lo que puede contener un regalo.

La historia comienza en la víspera de Navidad, cuando se hacen los preparativos para la gran noche en casa de la pequea "Clara", a la que acompaña su familia y amigos. Los niños desfilan por el salón ante el árbol de Navidad que despide destellos de luces y se encuentra rodeado de regalos para los concurrentes.

Llega "Herr Drosselmeyer" con sus mágicos obsequios: un arlequín, una colombina y un moro, que danzan para deleite de todos. "Clara" queda maravillada con el espectáculo de los juguetes y quiere que sigan bailando toda la noche, pero sus padres le explican que su actuación ha terminado.

La niña entristece, y al ver sus lágrimas "Herr Drosselmeyer" le entrega un juguete que ha creado para ella: un cascanueces que luce pequeño junto a los enormes muñecos bailarines; al verlo, "Clara" deja de llorar. "Fritz", su hermano, disgustado por no tener un obsequio, le arrebata el muñeco y lo rompe.

"Herr Drosselmeyer" lo repara y el padre de la niña lo coloca junto al árbol, donde estará a salvo. Se hace tarde y todos bailan la última danza. Se despiden y las luces se apagan, y entonces comienza la magia para la pequeña "Clara" y, como consecuencia, el público.