El primer ministro de Irlanda, Leo Varadkar, afirmó que el primer acuerdo alcanzado entre el Reino Unido y la Unión Europea “logró todo lo que queríamos lograr.”

“Reino Unido estaba comprometido a evitar una frontera dura como un requerimiento indispensable a partir del cual todos los acuerdos futuros deberán de ser compatibles,” señaló el primer ministro irlandés.

El acuerdo con Bruselas garantiza una frontera abierta entre Irlanda y el Reino Unido en el que no habrá controles.

Comentó que con el nuevo acuerdo los ciudadanos británicos e irlandeses podrán viajar libremente entre las dos fronteras, así como vivir, trabajar y tener acceso a los servicios sociales y educativos como si fueran ciudadanos de los dos países.

“Nuestra preferencia es que haya un acuerdo futuro entre la Unión Europea y el Reino Unido que nos permita comerciar como lo hacemos ahora”, señaló el político desde Dublín.

Entre los puntos que delineó, Varadkar señaló que no quieren ver una frontera en el mar irlandés después del Brexit porque lo que queremos “es construir puentes y no fronteras” con Gran Bretaña.

“Queremos que el libre tránsito y el libre comercio continúen como es ahora y ha sido en los últimos 20 años”, precisó Varadkar.

Asimismo, aseguró que el Acuerdo de Viernes Santo, firmado en 1998 en Belfast para poner fin a décadas de conflicto entre unionistas y republicanos, “está completamente protegido”.

Irlanda es miembro de los 28 países de la Unión Europea y la única nación que comparte una frontera terrestre con Gran Bretaña en la provincia de Irlanda del Norte, por la que a diario transitan 35 mil personas y miles de productos comerciales.

Esta mañana la Unión Europea (UE) y el Reino Unido anunciaron en Bruselas que alcanzaron el primer acuerdo que abre el camino para negociar un tratado comercial de cara al Brexit, nombre como se le conoce a la salida de Londres del bloque europeo.

Los tres acuerdos alcanzados incluyen la frontera entre Irlanda y la provincia de Irlanda del Norte, la factura que Reino Unido pagará para abandonar el bloque de naciones y los derechos de ciudadanos británicos y europeos.

“En Irlanda del Norte podemos garantizar que no habrá una frontera dura y vamos a respetar el Acuerdo de (Viernes Santo) de Belfast y al hacerlo vamos a seguir preservando la integridad constitucional del Reino Unido”, precisó la primera ministra británica, Theresa May.

Aseguró que el acuerdo “garantiza los derechos de los tres millones de europeos viviendo en el Reino Unido y de un millón de británicos que viven en la Unión Europea.”

“Después de duras negociaciones hemos logrado un acuerdo que es justo para los contribuyentes británicos y que permitirá invertir en viviendas, escuelas y nuestro servicio de salud”, señaló la política británica.

Además, el primer acuerdo ofrece certidumbre a las grandes compañías y negocios en el Reino Unido tras el voto del referendo sobre la salida de la UE en junio de 2016.