“¡Ánimo Juchitán! canto de amor y vida”, muestra de arte y solidaridad

En un escenario adornado con flores de la temporada, y con otras más sólo porque son lindas, calaveritas, ollas de barro y otras piezas de la ofrenda tradicional mexicana, hoy se realizó el programa...

En un escenario adornado con flores de la temporada, y con otras más sólo porque son lindas, calaveritas, ollas de barro y otras piezas de la ofrenda tradicional mexicana, hoy se realizó el programa “¡Ánimo Juchitán! Un canto de amor y vida”, homenaje a víctimas, rescatistas y sobrevivientes del sismo del 19 de septiembre.

En el cine Lido de esta ciudad, José Isabel Martínez, fotógrafo, ofreció su testimonio de lo que él vivió en esa zona afectada por el terremoto. A su espalda, una pantalla enorme dejó ver imágenes que contextualizaron sus palabras, con el objetivo de que más personas entiendan la responsabilidad ética que tiene la humanidad frente a su casa: La Tierra.

Por su parte, Marco Antonio Morel ofreció palabras y un programa musical, con temas como “En nuestras manos”, canción dedicada a los valerosos rescatistas que sin pensarlo dos veces acudieron a las zonas de desastre tras el movimiento telúrico. Los asistentes al programa se emocionaron hasta las lágrimas, pagando al artista con una cerrada ovación.

Romina Bulhosen, pintora y promotora cultural además de escritora, invitó al público a participar en una subasta de arte en beneficio de Juchitán desde la web Cofradía de Arte, mientras que Alex Rubio y su grupo interpretaron temas de amor, aliento y esperanza, y Feliciano Carrasco ofreció su tema “Xandu” (“Todos Santos”, en el idioma Zapoteco).

Entre flores, hojas de plátano, incienso y copal, fotografías de gente y de construcciones, además de dibujos hechos por niños y niñas bajo el lema “¡Ánimo Juchitán!”, se llevó a cabo este programa al que fueron convocados el grupo Colibrí, el guitarrista Marco Morel, Alejandro Rubio y Mariana Anzorena, integrantes del colectivo La súper Cocina.

Igualmente, se sumaron el cantautor oaxaqueño Feliciano Carrasco, el percusionista Roque Robles y la mezzosoprano Esther Gurrión. Tras el concierto extraordinario, los asistentes pudieron disfrutar del “Altar de muertos” en el mismo espacio, todo sin costo. Fue un homenaje al “Biguie”, época en la que la cultura zapoteca celebra a sus muertos.

Corresponde con el fin del calendario religioso de los antiguos zapotecas, los días 30 y 31 de octubre. Según sus creencias, la muerte va más allá del cuerpo sepultado y por eso el alma de sus seres queridos está con la familia y para recibirla le dedican una ofrenda de purificación: El “Bedxe”, que desde tiempos ancestrales sigue vivo y todavía permanente.