Celebra Mono Blanco sus 40 años con concierto en Bellas Artes

Con la ejecución de un fandango, la agrupación Mono Blanco celebró en el Palacio de Bellas Artes, 40 años de exhibir y difundir el son jarocho en México y fuera de sus fronteras.El festejo contó con...

Con la ejecución de un fandango, la agrupación Mono Blanco celebró en el Palacio de Bellas Artes, 40 años de exhibir y difundir el son jarocho en México y fuera de sus fronteras.

El festejo contó con la presentación de invitados como el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández, el Cuarteto de Saxofones Anacrúsax y la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM), destacó en un comunicado la Secretaría de Cultura federal.

Gilberto Gutiérrez Silva, fundador y director de la agrupación, comentó que el mundo ha cambiado a lo largo de cuatro décadas, pero que el fandango, tradición que para él y muchos músicos del estado de Veracruz es su razón de ser, sobrevive y se mantiene fortalecido en el actual siglo.

“Como grupo hicimos lo que nos correspondía, tanto en la música como en el trabajo comunitario. Hemos apoyado el resurgimiento y desarrollo del fandango, sobre todo en ciertas comunidades jarochas, mismas que han aportado talentos”, destacó.

El concierto se dividió en dos partes, donde participaron tres figuras emblemáticas de la poesía del Sotavento: Samuel Aguilera, Mauro Domínguez y Fernando Guadarrama, quienes exhibieron su capacidad de improvisación, al recitar sus décimas dedicadas a las cuatro décadas de existencia de Mono Blanco.

Asimismo, bajo la dirección de Arturo Márquez, se presentó la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM), la cual interpretó temas del dominio público: “Los chiles verdes”, “La guacamaya”, “El pájaro Cú”, “El son de viento”, y “El cascabel”, tema a los que Mono Blanco se unió con sus clásicos acordes de son jarocho.

Para la segunda parte, aparecieron piezas como “La morena”, “Malhaya”, “El Chuchumbé” y “La bamba”, interpretadas a través de los sonidos del arpa, el pandero, la guitarra cuarta, la jarana, el guitarrón jarocho y el requinto, además del estreno de dos nuevas composiciones de la autoría de Gilberto Gutiérrez Silva: “Mar de amor” y “Soledad”.

“El Chuchumbé” fue el momento para que el escenario se transformara en un encuentro de danza y música, con la aparición del Ballet Folklórico de Amalia Hernández que ejecutó su coreografía veracruzana, para así reconocer las tradiciones campesinas del Sotavento.

Con este número, Mono Blanco se sumó a las celebraciones con motivo del Centenario del Natalicio de la bailarina, directora y coreógrafa Amalia Hernández, nacida el 19 de septiembre de 1917.

La fiesta cerró con la interpretación de “La bamba”, a la que se agregó el Cuarteto de Saxofones Anacrúsax, y las palmas de la audiencia, para dejar el ánimo elevado.

De acuerdo con Gilberto Gutiérrez Silva, el fandango se abre camino hacia el mundo, ya que no sólo hay fandangos en comunidades del país, sino también en Nueva York, Chicago y Los Ángeles, así como en Barcelona y hasta en Tokio.

“Eso nos maravilla, pero nosotros seguimos atados al proceso local de nuestra tradición. Seguimos pendientes de que no se rompa, como sucedió en el siglo XX, el eslabón generacional para que se continúe entregando el legado generación tras generación”.

Fundado en septiembre de 1977, en la Ciudad de México, por los hermanos Gilberto y José Ángel Gutiérrez, y Juan Pascoe, Mono Blanco se ha presentado en los escenarios más importantes de los cinco continentes.

Igualmente, representa a una generación que estableció las bases contemporáneas de la difusión del género y la formación de sus futuros exponentes de la música del Sotavento.