Fortalecer mecanismo de alerta de género, urge Derechos Humanos

El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, urgió a revisar y fortalecer el Mecanismo de Violencia de Género contra las Mujeres, pues los enemigos...

El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, urgió a revisar y fortalecer el Mecanismo de Violencia de Género contra las Mujeres, pues los enemigos de este flagelo son la indiferencia, el silencio y la impunidad.

Durante la presentación del “Diagnóstico de la CNDH como integrante de los grupos de trabajo que dan seguimiento a los procedimientos de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres”, expuso que en el país se han emitido 28 procedimientos de alerta de género en 27 entidades, dos de ellas en Veracruz, por alerta ordinaria y por agravio comparado.

“Todo mecanismo es susceptible de revisión. Lo que nosotros estamos llamando la atención es que se revise este mecanismo a la luz de la experiencia vivida y que no estamos en contra de su existencia sino en favor de su fortalecimiento”, expresó el ombudsman nacional.

González Pérez señaló que la alerta de género por sí misma no va a cambiar la situación, pero es una herramienta que ayuda para generar política pública y que los gobiernos deben tenerlo como nicho de oportunidad para implementar medidas que coadyuven a evitar la muerte de mujeres por el simple hecho de serlo.

Indicó que el objetivo es que el mecanismo cumpla con mayor oportunidad, eficacia e integralidad su objetivo fundamental: garantizar la seguridad de las mujeres y el cese de la violencia en su contra.

En sus términos actuales, dijo, los resultados que produce el mecanismo “no son los que serían deseables y sus dinámicas operativas restan eficacia y eficiencia a su implementación”.

A su vez, la directora general del Programa de Asuntos de la Mujer y de Igualdad entre Mujeres y Hombres, Elsa de Guadalupe Conde, de la CNDH, señaló que en México, ocurren siete de los 12 asesinatos de mujeres que diariamente se registran en América Latina.

Sin embargo, el Observatorio de Género de Comisión Económica para América Latina (CEPAL) reporta que esa información está basada en el registro de defunciones con presunción de homicidio que reporta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

“Es decir, los datos que proporciona nuestro país se derivan de los certificados de defunción, no de las instancias de procuración de justicia”, expresó.

Indicó que en el país se cuenta básicamente con dos fuentes de información oficial sobre asesinatos de mujeres: las estadísticas del INEGI, sobre el número de defunciones de mujeres por homicidio y el Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal (CNPJE) que proporciona datos sobre las averiguaciones previas que se inician por el delito de feminicidio.

Conde Rodríguez resaltó que la alerta es un mecanismo que permite visibilizar no solo la violencia de género, sino también las omisiones de los gobiernos, así como las omisiones de los órganos de justicia para asegurar y garantizar a las mujeres y a las niñas el derecho a una vida libre de violencia, como establece la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

En este marco, consideró que entre los desafíos que tiene el país está la armonización del término en el ámbito legislativo, al precisar que si bien 31 entidades del país prevén la violencia femincida en sus leyes de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, 28 la identifican como un problema de violación a los derechos humanos de éstas.

Durango es la única entidad del país que aún no incorpora el término de violencia feminicida, en tanto que en Jalisco y Querétaro se hace una alusión a las violaciones a los derechos humanos, aunque no se menciona de manera explícita la violencia feminicida.

Mientras que en Nayarit y Tamaulipas, no se encuentra alguna referencia a este punto en particular y seis entidades no prevén de manera literal la impunidad como un elemento relacionado con la violencia feminicida: Ciudad de México, Jalisco, Morelos, Nayarit, Nuevo León y Veracruz.

Esto es, el término que mayormente se emplea para dar cuenta de la consecuencia extrema de la violencia feminicida es el del homicidio; seguido de la referencia a la muerte violenta y quedando al final la vinculación con el feminicidio.