El periodista, académico e investigador Raúl Trejo Delarbre ponderó el papel que jugó Internet en la tragedia ocasionada por el sismo del pasado 19 de septiembre y aseguró que esta comunicación desplazó con mucho a los medios convencionales, sobre todo en la capital mexicana.

Al participar en la mesa “Redes sociales a información durante y después de sismo del 19S”, en el marco de la Feria Internacional del Libro en el Zócalo, Trejo consideró que bajo las circunstancias que se presentaron, "internet no sólo sirvió para enterarnos de los familiares, sino para que pudiéramos aquilatar las dimensiones de la tragedia que acababa de ocurrir y que seguía transcurriendo”.

No sólo las calles fueron ocupadas por los ciudadanos después del sismo del 19 de septiembre, también las avenidas digitales por donde circulan los mensajes de Instagram, Facebook, Twitter y otras redes, donde hubo largas jornadas de personas, sobre todo, jóvenes, que se enlazaron para facilitar las tareas de acopio, rescate y solidaridad, destacó.

Recordó que saturadas o maltrechas, las líneas telefónicas respondieron con desesperante lentitud, la falta de energía eléctrica impedía el acceso a la televisión o la radio, que una vez resuelta la dificultad, tuvieron enormes audiencias, pero la opción para miles de personas fue la comunicación de internet.

Su arquitectura, dijo, favoreció la articulación de grupos de ayuda y rescate, "con una flexibilidad que no tienen las instituciones que están sometidas a mandos verticales, confundida ante la carencia de protocolos claros, y en algunos casos siendo perjudicadas por los daños a edificios oficiales, en ese sentido, las redes digitales fueron utilizadas con rapidez e intuición por parte de millones de usuarios’.

Acompañado por Jerónimo Esquinca y Miguel Ángel Ángeles, moderados por Baltazar Domínguez, el también maestro en Estudios Latinoamericanos y Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, destacó que en pocas horas hubo el aprendizaje colectivo, similar al que tenían en las calles jóvenes rescatistas.

Es cierto, dijo, que también en las redes se generó la confusión durante las primeras horas, infinidad de llamados e información contradictoria, incluso desde la misma tarde del 19 de septiembre pero todo fue cambiando y al día siguiente ya se coordinaban víveres, herramientas y brazos para utilizarlas, "se difundía dónde se solicitaban mayores urgencias y donde ya no hacía falta".

A través de mensajes de "Twitter" y "Facebook" se infirmó que diversos negocios ofrecieron su apoyo tales como restaurantes, hoteles, hospitales y laboratorios.

El investigador del Instituto de Investigaciones Sociales por la máxima casa de estudios comentó que fueron centenares de mensajes de solidaridad los que se publicaron, diversos recursos como la ayuda de futbolistas, quienes, a su vez, invitaban a hacer donaciones por México.

También dijo que algunos internautas, a partir de los datos que encontraron, comenzaron a elaborar listas de edificaciones siniestradas, así como de albergues.

Trejo Delarbre destacó que a partir del día 20 se comenzaron a publicar de sitios con daños en "Google Maps" y sitios que requirieron la ayuda en Morelos, Puebla, Estado de México, Oaxaca, Chiapas; mientras que el servicio de "waze", una aplicación de tránsito para teléfonos celulares, marcó mapas, centros de acopio y zonas de riesgo.

De la misma manera, dio a conocer la aparición de diversas cuentas como Brigada 19s, y sismosCDMX, vinculándose en ellas decenas de personas que desearon participar en tareas de rescate.

Aunque por otra parte, dijo, los diversos esfuerzos de millones de usuarios también propiciaron informaciones falsas que, a las primeras horas entorpecieron las tareas de apoyo al rescate y acentuaron la desazón que quienes convivíamos con la tragedia.

El investigador subrayó que al igual que en casos anteriores, las redes sociales no crearon la movilización social, pero la facilitaron y gracias a ellos, "cada ciudadano que "twitteaba" un mensaje o enviaba mensaje de participación en tareas de rescate y acopio, construía su propia identidad en conjunción con muchos otros".

“A diferencia de la sociedad de masas que hemos confiado hasta ahora, en las redes digitales hay individuos con nombres y apellidos que no se diluyen en la multitud, pero que forman parte de ella”, concluyó.