Muy temprano halló Arnaldo Coen la fórmula para evolucionar el arte

El pintor, escultor, ilustrador y diseñador Arnaldo Coen Ávila (Ciudad de México) ha evolucionado en sus procesos creativos, asegura, deshaciéndose poco a poco de sus deseos y de sus egos...

El pintor, escultor, ilustrador y diseñador Arnaldo Coen Ávila (Ciudad de México) ha evolucionado en sus procesos creativos, asegura, deshaciéndose poco a poco de sus deseos y de sus egos, incorporándose al mundo universal del arte, “y convirtiéndome en un amanuense del espíritu o la musa”, añadió parafraseando al escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986).

Entrevistado por Notimex en ocasión de su participación en el ciclo “El Seminario en casa”, que lleva a cabo el Seminario de Cultura Mexicana (SCM), en el que algunos de sus miembros titulares comparten sus conocimientos, dijo sentirse “muy a gusto por estar en este mundo” y porque aunque oficialmente cuenta 50 años en el quehacer artístico “en realidad siempre he estado inmerso en este ambiente”.

Perteneciente a la Generación de la Ruptura, recordó que todavía no cumplía los 23 años cuando en 1963 montó su primera exposición individual en el expresionismo figurativo, y a partir de 1964 incursionó en el expresionismo fantástico. “Antes fui autodidacta. A los 16 años conocí a Diego Rivera, quien me aconsejó seguir pintando e investigando pero sin estudiar en escuelas de arte”, recordó el maestro.

En el momento en que uno renuncia pensar que uno ya sabe lo que quiere, empiezan a percibirse las cosas como pueden ser, o como son, explicó. “En lo que se refiere al arte en general, eso lo descubrí desde muy joven, pero en materia de pintura, tuve mucho tiempo mis dudas porque nací en un medio más musical que pictórico; mi abuela fue cantante de ópera y mi padre musicólogo. Ese fue mi entorno familiar”, añadió.

Arnaldo Coen señaló que siempre dibujó pero cuando trató de definir qué quería, estudió actuación con el actor, director de teatro y coreógrafo japonés Seki Sano; danza, con la maestra Guillermina Bravo y con Federico Castro; dramaturgia, con el experto Hugo Argüelles, y arquitectura durante dos años y medio en calidad de oyente en la UNAM, al irse de “pinta” en sus años de estudiante de preparatoria.

De 1957 a 1962, estudió y trabajó en diseño gráfico con Gordon Jones; entre 1959 y 1960 trabajó con Laurence Calcagno y comenzó a experimentar el expresionismo abstracto.

En 1968 fue fundador del Salón Independiente. A partir de 1964 trabajó arte objeto, cuerpos pintados y escultura, utilizando como tema el torso femenino con diversos tratamientos, provocando, con cada uno, una experiencia estética diferente.

Algo debía estudiar formalmente, por eso concluyó Diseño Gráfico y Publicidad. Andaba disperso por todas las artes. Los literatos Salvador Elizondo y Juan García Ponce eran parte de su mundo, “Toda la gente que me rodeaba me enriquecía. En mi infancia tuve la suerte de conocer a muchos mayores que yo, y en mi madurez, a muchos menores, y siempre he aprendido de unos y de otros”, sostuvo.

Respecto a los jóvenes de hoy aseguró que están “más picudos” que los de su época. Sin embargo, sostuvo, las nuevas tecnologías no hacen arte por sí mismas.

“Ni la pintura, ni la escultura, ni la música, ni las artes escénicas, ni la literatura es arte, sólo son medios, y depende de quién los utilice para convertirlos en arte. Las herramientas no importan ni hacen artistas, pues cualquiera puede usar una computadora”, aseveró categórico.

Una cosa aprendió y la tiene grabada en la cabeza y en el corazón: “Arte que puede ser definido, no es arte verdadero, porque definirlo, lo limita. El arte es tan amplio que es accesible para todos”. Y en ese sentido, anoche impartió en el SCM la charla “Proceso creativo: arte multi-disciplinario, inter-disciplinario e in-disciplinario”, también como parte de los festejos por los 75 años de la institución.

El entrevistado ha recorrido las tres alianzas. “El arte multi-disciplinario es reconocer lo que está dentro del contexto que nos rodea; el inter-disciplinario es ampliar nuestro arte no solamente a las expresiones artísticas, sino a las científicas, tecnológicas y a todo lo que nos rodea; el arte in-disciplinario es lo contrario a cuando todos se disciplinan ante algo determinado, ante reglas injustas e intereses ajenos que coartan la libertad”.

Así, Arnaldo Coen ha realizado environments, acciones, escenografías y vestuarios, obras de teatro y danza. Algunas de estas piezas fueron presentadas en el Palacio de Bellas Artes y otras instituciones culturales. Su obra mural comenzó con “El hombre ante el espejo de la violencia”, que realizó en 1969 para la Feria de Osaka, Japón, de 1970, y luego, en 1972, pintó un mural para Guadalajara.

Su interés por el trabajo interdisciplinario se ha manifestado en una experimentación plural y la búsqueda del rescate de la visión de México no solamente ligada a lo rural, sino a una nueva expresión de lo que es la identidad popular urbana en el concepto de las expresiones artísticas nuevas. Esa investigación dio como resultado la exposición titulada “Sin saber que existías y sin poderte explicar”, en 1975.

Arnaldo Coen se inscribe dentro de los discursos en que la figura se erige en terreno de expresión simbólica. En 1985 pretendió en forma controversial unir dos culturas, tomó como base la estructura de la bandera de Estados Unidos de Norteamérica y sumó a las 50 estrellas de los estados norteamericanos, 32 “águilas imperiales” simbolizando los estados mexicanos. Hizo 30 versiones en homenaje a Monet y Jasper Jones.

El maestro entrevistado sintetizó su trayectoria al recordar que durante su fructífera y ya larga carrera ha participado en presentaciones de libros, impartido conferencias y talleres, ha sido tutor de artistas nacionales y extranjeros, y ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores del entonces Conaculta. Actualmente es miembro de número de la Academia de Artes y miembro titular del Seminario de Cultura Mexicana.

Finalmente, y ante la pregunta ¿Qué es el arte?, Arnaldo Coen respondió con la frescura y jovialidad que su lozano rostro refleja: “Es morirme de frío”, dijo, y acompañó ese juego de palabras con un mohín como de quien se está helando. Amigos, admiradores y público en general ya lo esperaba en el salón del SCM para escuchar su plática, la cual transcurrió entre anécdotas, datos curiosos y mucho aprendizaje.