La Ciudad de México no necesita traer el agua de otras cuencas, ya que por su naturaleza cuenta con el líquido suficiente para mantener un abasto sustentable y sin atentar contra sus fuentes naturales de abasto.

Así lo explica el arquitecto Gustavo Madrid, responsable de la primera Plaza Infiltrante de la capital del país, cuyos mil 865 metros cuadrados servirán como un área de esparcimiento y recreo, y a la vez permitirá la absorción de la lluvia que se precipite en la colonia Granada.

En entrevista con Notimex reveló que se busca aprovechar la microcuenca natural que conforma el río San Joaquín, ya que se trata de un trazado milenario por donde corrió el agua que alimentó el lago del Valle de México.

Por tratarse de un cauce natural, es normal que cuando llueve se registre una importante acumulación del vital líquido que derive incluso en inundaciones, ya que busca el camino que por muchos años la condujo valle abajo.

Considerando estos puntos, dijo, el citado proyecto, ubicado atrás del mercado Granada, busca reactivar esta cuenca natural, para lo cual se procedió a rescatar esta área que era usada como estacionamiento.

Gustavo Madrid expuso que para elaborar esta plaza se procedió a rascar el suelo para superar la capa compactada que hoy en día hay en toda la ciudad y que es el resultado de un largo proceso histórico de urbanización.

Como resultado de ello, dijo, un gran porcentaje del piso de la Ciudad de México es prácticamente impermeable, por lo que la lluvia, "si llega a bajar al subsuelo, lo hace muy lentamente y el resto termina en el drenaje".

De hecho, explicó que esa es la razón de que se estén generando socavones, ya que al superar su capacidad, los tubos de drenaje terminan por reventar, por lo que el agua corre con tal presión que deslava el suelo por abajo del pavimento.

Por ello, para llevar a cabo la adaptación de esta plaza infiltrante se procedió a superar la capa compactada de piso para encontrar una zona más apta para la absorción del líquido. Luego se extrajo un metro de tierra y se instaló una capa de concentración formada por tezontle y material de demolición.

Esta división, dijo, ayuda a retener el agua de manera pareja para permitir que en determinado tiempo y de manera pareja, el líquido se comience a absorber, sin que se propicie el fenómeno que ha generado los socavones registrados en los últimos días.

A dicha capa se le cubre con una serie de gravas y arena que ayudan a filtrar el agua para evitar que esta llegue contaminada a los mantos freáticos y se le agrega una mezcla de gravilla.

Como resultado, esta pequeña área es capaz de absorber, por evento, entre mil y mil 500 metros cúbicos del recurso, dependiendo de la velocidad de la lluvia y tiempo de precipitación.

Si se le multiplica por el número de eventos que puede haber en la ciudad a lo largo de los cinco o seis meses de lluvia, podemos darnos cuenta de que se trata de un montón de precipitaciones que de otro modo se hubieran ido al drenaje.

El arquitecto aseguró que con este sistema, no sólo se ayuda a los mantos freáticos a recuperarse de manera más eficiente, sino que además "le quitas presión al sistema de drenaje, lo que ayuda a que estos también cumplan con su función por más tiempo".

En pocas palabras, esta plaza infiltrante no es otra cosa que una esponja urbana que puede ayudar a los mantos freáticos naturales a recuperarse de manera eficiente y sin la necesidad de realizar tanto mantenimiento, como en el caso de los pavimentos normales.

Explicó que estás obras infiltrantes bien pudieran instalarse en las áreas de transición que antiguamente eran la orilla natural del lago, las zonas boscosas y las sitios que antes fueron ríos.

Recordó que en el Valle de México existen por lo menos 47 ríos cuyas cuencas siguen activas, por lo que sólo sería cuestión de instalar estos lugares infiltrantes cerca de dichos cauces para ayudar a restablecer el ciclo del agua.

Anunció que en breve se estará trabajando también con un segundo sistema infiltrante en el Canal de la Viga, aunque con un sistema diferente, para ayudar a mantener los mantos freáticos que han dejado de alimentarse tras desecar el citado cuerpo de agua.