En 1985 el Instituto Condesa se solidarizó con los afectados por el sismo en la Ciudad de México, y a 32 años de esa historia vuelve a abrir sus puertas para dar asilo a quienes lo requieran tras el del martes pasado.

Ubicada en Tlaxcala 105, colonia Roma Sur, la escuela privada opera desde 1953 bajo la dirección de Guadalupe de la Peña Razo y le ha tocado ser refugio de aquellas familias que han perdido sus hogares por el desastre natural.

"Vivimos en la calle de Aguascalientes, muy cerca de aquí y en la calle mucha gente nos preguntaba si íbamos a adecuar la escuela como albergue, yo creo que se acordaron de que hace 32 años así se hizo”, refirió a Notimex Javier Pantoja de la Peña, hijo de la directora.

Sus ganas de ayudar se reflejaron en el momento en que aceptó abrir los salones de clase para poner algunas colchonetas y hacer público que el lugar estaba listo para quienes quisieran pasar la noche y comer algo.

“Me vine con unos amigos y mis tres hermanos para trabajar en el albergue, también se convirtió en un centro de acopio; este no es un lugar famoso pero en Twitter se replicó más de seis mil veces el mensaje de que aquí los recibiríamos, algo que nunca nos había pasado”, expresó Pantoja.

Recordó que la noche del martes recibieron a pocas personas para quedarse a dormir, pero sí se acercaron muchas otras para hacer donaciones de víveres, sábanas, cobijas, medicinas, ropa para bebé, agua y otros artículos que han llegado a diversas poblaciones de Morelos.

“Empezamos con un salón, ahora ya tenemos acondicionados cinco, hemos velado todas las noches, el primer día no hubo luz y nos prestaron una planta. Aquí comenzamos de cero y la gente nos ofreció todo: comida, agua, fruta, café, hasta chilaquiles, todo el día tenemos gente ayudando”, expresó.

Con ayuda de un amigo, quien trabaja en la Secretaria de Desarrollo Social (Sedeso), la escuela tuvo un carácter más “profesional” como albergue, pues su conocido apoyó para que la gente de la dependencia acondicionara mejor el albergue.

“Ellos nos echaron mucho la mano, pusieron carpas, colchas, colchones, servicio médico, también hay psicólogo del gobierno, ahora podemos recibir hasta 40 personas que pueden pasar la noche sin ningún problema”, detalló.

En estos días Pantoja y sus hermanos han dividido sus mañanas y sus noches para todas las labores, entre velar que la gente pueda refugiarse hasta ver que las camionetas que llevan víveres lleguen con bien a sus destinos.

“Cuando pasó el temblor del 19 se septiembre fuimos a los alrededores para ver cómo podíamos apoyar, pero en muchos lugares no nos fue posible porque necesitaban especialistas, no queríamos estorbar, así que esta es nuestra forma de ayudar a la gente y me siento bastante orgulloso de eso”, refirió.