En Colombia la noticia "ya no es la muerte. Es la vida": Santos

El presidente colombiano Juan Manuel Santos agradeció hoy a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) su apoyo para lograr el acuerdo de paz con las guerrillas y aseguró que hoy la noticia en...

El presidente colombiano Juan Manuel Santos agradeció hoy a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) su apoyo para lograr el acuerdo de paz con las guerrillas y aseguró que hoy la noticia en Colombia: “ya no es la muerte. Es la vida”.

“Hoy vengo a decirles que el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no sólo culminó con un acuerdo, sino con algo más grande, más importante: ¡miles y miles de vidas humanas salvadas! Así que la noticia hoy ya no es la muerte: ¡Es la vida!”, subrayó el mandatario.

Consideró que si en “Colombia pudimos terminar un conflicto armado que nos dejó cientos de miles de muertos y millones de víctimas y desplazados, ¡hay esperanza para los conflictos que aún subsisten en el planeta!”.

“No fue fácil. Terminar una guerra, superar los odios, vencer los temores, implica un proceso complejo de diálogos y concesiones. Pero lo logramos porque tuvimos voluntad y porque fuimos conscientes de una premisa fundamental: la paz es la condición necesaria para el progreso y la felicidad de cualquier sociedad”.

Agradeció a “las Naciones Unidas porque ha cumplido cabalmente con la misión para la que fue creada, que no es otra que la de acabar con el flagelo de la guerra”.

“En nombre de cerca de 50 millones de colombianos, quiero decir al secretario general, al Consejo de Seguridad, a esta Asamblea: ¡Gracias!”, enfatizó el presidente.

Recordó que una Misión Especial, creada por el Consejo de Seguridad, "se encargó de verificar y monitorear el proceso de desarme de las FARC, y el cumplimento del cese al fuego y de hostilidades entre este grupo y el Estado colombiano”.

“Hoy podemos decir, con inmensa satisfacción, que su cometido se cumplió. El cese al fuego y de hostilidades se respetó y las FARC entregaron a las Naciones Unidas más de nueve mil armas que se guardaron en contenedores y están siendo destruidas”, apuntó.

Santos agregó que “ahora los miembros de este antiguo grupo guerrillero, sin perjuicio de sus responsabilidades ante la justicia y las víctimas, se han convertido en un movimiento político para defender sus ideas y sus propuestas en los foros de la democracia”.

“¡De eso se trata un proceso de paz! De reemplazar la violencia por los argumentos. De cambiar las balas por los votos. De que nunca más, ¡nunca más!, se usen las armas como un medio de presión política”, subrayó.

El mandatario insistió que “ahora nos enfrentamos al reto de implementar lo acordado y de garantizar los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición. Aquí contamos, nuevamente, con la mano amiga de Naciones Unidas”.

Santos recordó que “en pocos días iniciará operaciones en nuestro país una segunda misión autorizada la semana pasada por el Consejo de Seguridad, que acompañará la reincorporación de guerrilleros a la vida civil, y nos ayudará a verificar la seguridad de los excombatientes y de las comunidades que han sufrido el rigor del conflicto armado”.

Naciones Unidas también verificará el cumplimiento del cese al fuego y de hostilidades temporal, que iniciará el próximo 1 de octubre, con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el otro grupo guerrillero con el que el gobuierno colombiamop está en negociaciones para lograr una paz completa en el país.

Para el mandatario “la construcción de la paz es un proceso largo, con dimensiones políticas, económicas y sociales; un proceso en el que, por fortuna, ya tenemos resultados positivos”.

Con programas innovadores “en educación, en salud, en vivienda, en infraestructura, estamos comenzando a cerrar las hondas brechas sociales de nuestra sociedad”, dijo.

“El tiempo de esperanza que vivimos en Colombia no nos impide ver, con preocupación, las situaciones difíciles, para la paz y para la democracia, que se da en otros puntos del planeta” indicó el mandatario.

Durante su discurso también expresó su enérgica condena contra “el lanzamiento de misiles balísticos y ensayos nucleares por parte de la República Democrática Popular de Corea, que constituye una amenaza a la paz y a la seguridad mundial”.

Santos manifestó su preocupación sobre “la precaria situación de nuestra hermana y vecina República deVenezuela, con la que compartimos una inmensa frontera, una historia común y lazos humanos que no nos permiten ser indiferentes frente a su destino”.

“Nos duele Venezuela. Nos duele la destrucción paulatina de su democracia. Nos duele la persecución a la oposición política y la violación sistemática de los derechos de los venezolanos”, enfatizó Santos.

Reiteró al secretario general de la ONU y a toda la comunidad internacional a que apoyen “al pueblo venezolano en la búsqueda de una solución pacífica que los regrese al cauce del progreso, de la democracia y de la libertad”.

“También nos duelen, y condenamos, los atentados terroristas que cometen los fanáticos e intolerantes, sembrando miedo y dolor. Sobre este tema quiero hablar en una doble condición: como presidente del único país donde hoy, en lugar de aumentar las armas, éstas se funden para construir monumentos a la concordia, y también como el más reciente (Premio) Nobel de Paz”.

Santos consideró que por “encima de las diferencias de raza, de religión, de pensamiento, los seres humanos somos en realidad: UNO. Lo que le pasa a uno nos pasa a todos. Tenemos que comprender que más allá de las divisiones, más allá de las fronteras,nuestro pueblo se llama: Mundo. Y nuestra raza se llama: Humanidad”.

Santos pidió que “al terrorismo hay que combatirlo con toda la contundencia: con poder militar y policial, con inteligencia y cooperación internacional. Pero también debemos erradicar sus raíces, que son el miedo, la exclusión y el odio, con las fuerzas positivas del amor, la compasión y el respeto por las diferencias”.

“En Colombia estamos demostrando que es posible. ¡Se puede superar la guerra! Los antiguos enemigos pueden hablar y trabajar juntos por una causa superior. Si lo estamos logrando en Colombia (...) ¡se puede lograr en el mundo entero!”, consideró.