Presidente de Turquía busca influir en elecciones generales de Alemania

Por primera vez un presidente de Turquía lanzó un llamado a sus connacionales en Alemania que tienen derecho de ir a las urnas, a no votar por los mayores partidos del país europeo porque los...

Por primera vez un presidente de Turquía lanzó un llamado a sus connacionales en Alemania que tienen derecho de ir a las urnas, a no votar por los mayores partidos del país europeo porque los considera contrarios a Turquía.

Las elecciones son las que están en puerta: tendrán lugar el domingo 24 de septiembre en Alemania, y los partidos que mencionó explicitamente el Mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan, son el de la canciller federal de Alemania (la Unión Demócrata Cristiana, CDU), el Partido Socialdemócrata (SPD) y el Partido Verde.

Los calificó de ser enemigos de Turquía. Nunca antes la relación entre Turquía y Alemania se había deteriorado de una forma tal como durante el último año y medio.

El mandatario turco ha llegado al punto de acusar publicamente a Alemania en las últimas semanas de nazi y fascista.

La consigna de no votar por los tres mayores partidos influirá de manera imprevisible en unas elecciones alemanas que tienen características muy especiales.

De alrededor de tres millones de turcos que viven en Alemania, entre 700 mil y 900 mil tienen pasaporte alemán y por lo tanto derecho a emitir su papeleta en los comicios generales del próximo domingo.

Una buena parte de ellos votaron hasta ahora por el Partido Socialdemócrata alemán, pero ese instituto político se encuentra entre los "satanizados" por el presidente turco.

En los últimos meses han sido detenidos y encarcelados nueve ciudadanos alemanes, uno de ellos un periodista del diario Die Welt y del canal de televisión alemán de noticias, N24. Su nombre es Deniz Yücel. Lleva más de 100 días aislado en una cárcel turca.

Otros son activistas alemanes en favor de los derechos humanos, empresario, una traductora, un jubilado y turistas. La justicia turca les atribuye complicidad con terroristas, término con el que el mandatario turco califica a los kurdos, así como a quienes intentaron dar un golpe de estado en su contra el 15 de julio de 2016.

Erdogán ha lanzado desde entonces purgas masivas en su país. Decenas de miles de soldados, jueces y burócratas han sido corridos de sus trabajos. La prensa independiente es también blanco de sus represalias. El político turco no soporta críticas en su contra de ninguna índole.

La interrogante que ahora se plantea es cómo van a votar los turcos nacionalizados alemanes y los que cuentan con doble pasaporte (alemán y turco) después de las consignas de Erdogan.

Kenan Kolat, una de las figuras más conocidas entre las asociaciones turcas en Alemania. Fundó la Comunidad Turca en Alemania en 1995 y fue su presidente hasta 2014. En el terreno político es cercano al Partido Socialdemócrata (SPD) alemán. Hoy habló en Berlín con la prensa extranjera acreditada en Alemania.

Desde octubre de 2016 pasó a ser jefe del Partido turco alemán Republicano en Berlín, ya que al igual que aproximadamente un cuarto de millón de turcos tiene doble pasaporte, turco y alemán.

El político turco-alemán precisó que, según las últimas cifras de que dispone la Oficina Federal de Estadística en Wiesbaden, son de 2015, en Alemania hay 1.7 millones de ciudadanos turcos y 1.1 millones de ciudadanos alemanes de origen turco. De este último grupo cuentan con la edad y los requisitos para votar en las elecciones alemanas 750 mil.

De acuerdo a esa fuente, el número total de turcos y de alemanes de orígen turco en el país suman 2.8 millones, una cifra que es relativamente pequeña en comparación con una población de 81 millones de habitantes en Alemania.

El líder turco apuntó que de acuerdo a una pequeña organización turca de sondeo político en Alemania, cuyo nombre no mencionó, alrededor de 50 por ciento de los alemanes de origen turco están inclinados a votar por el Partido Socialdemócrata alemán, 15 por ciento en favor de los verdes.

Aproximadamente 30 por ciento de ese sector de la población no piensa ir a las urnas el próximo domingo, y seis por ciento se ha expresado en favor de la Unión Demócrata Cristiana de Ángela Merkel. Son cifras tentativas.

Apuntó que cuando Erdogan se convirtió en presidente de Turquía, fue elegido en las urnas libremente y en su país había democracia, una situación que ha cambiado actualmente en forma diametral. "Hoy por hoy no podemos decir que Turquía es una democracia", afirmó.

Bajo el mando de Erdogan, Turquía se está desplazando de ser una democracia emergente en el mundo islámico a ser un país nacionalista islámico que va hacia el presidencialismo autoritario, señaló Kenan Kolat

Kenan Kolat puntualizó que Erdogan es quien toma las decisiones en su partido (AKP, Partido de la Justicia y el Auge), es él quien selecciona a los jueces constitucionales, al presidente de la Suprema Corte de Justicia, el que decide quién será el director de una escuela de provincia, "él lo decide todo".

"La democracia parlamentaria ya no existe más en Turquía, el Parlamento no tienen ningún poder, no dispone del presupuesto. Las leyes él las decreta".

Apuntó que desde julio de 2016, cuando tuvo lugar el intento de golpe de estado contra Erdogan, hay en Turquía estado de excepción decretado por Erdogan. "Canceló todos los ordenamientos sobre el respeto a los derechos humanos, de manera que ahora se puede tomar presa en un aeropuerto turco a quien sea y retenerlo en la cárcel siete días sin contacto con abogados“.

Agregó que una vez transcurrido ese tiempo, se puede prolongar la prisión por 30 días sin que se formulen cargos. "Erdogan aprovechó además el intento de golpe de estado para desactivar permanentemente a la oposición política, que en Turquía por lo pronto no existe", dijo.

¿Cómo pudieron llegar las cosas a tal punto? El factor clave que desencadenó la furia contenida de Erdogan fue la decisión del Parlamento alemán el 2 de junio de 2016 de considerar oficialmente como genocidio la perpetración de matanzas masivas contra el pueblo armenio por parte del Imperio Otomano, cuyo sucesor es Turquía. Los hechos ocurrieron en 1916, hace cien años.

El asesinato masivo habría costado la vida a hasta 1.5 millones de armenios en 1915/1916. Los partidos alemanes Unión Demócrata Cristiana y Unión Social Cristiana, el Socialdemócrata y los Verdes votaron en favor de reconocer como genocidio esa operación militar para eliminar a uno de los pueblos cristianos más antiguos.

Para Turquía, la represión contra los armenios fue "un daño colateral" en los avatares de una guerra. El gobierno de Erdogan trató de impedir la votación que tuvo lugar en Berlín, y calificó a los legisladores alemanes de origen turco de tener "sangre podrida" en las venas, por ser una mezcla de turcos y alemanes.

El ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlüt Cavusoglu, atacó la decisión calificándola de "irresponsable y de no tener fundamento", el portavoz del gobierno turco, Numan, declaró que esa decisión del Parlamento alemán era "nula y sin valor".

El presidente Erogan, quien se encontraba en esos días en Kenia, amenazó con "severas consecuencias". El portavoz de Erdogan, por su parte, anunció que se trabajaba en "un plan de acción" contra Alemania.

Desde entonces, a los legisladores alemanes se les niega una y otra vez el permiso de viajar a la base militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la localidad turca de Incirlik.

Varios ciudadanos alemanes que viajaron a ese país de vacaciones fueron sorpresivamente encarcelados, a Alemania se la acusa abiertamente de ser nazi y fascista, tanto por boca del presidente como de numerosos diarios y revistas turcos.

El rencor existía desde antes. La canciller federal de Alemania, Ángela Merkel, quien es democristiana, es contraria al ingreso de Turquía como miembro de derecho pleno de la Unión Europea. Argumenta que es una cultura muy diferente a la europea.

A ello se suma que Turquía no cubre los estándares de la Unión Europea en cuanto a derechos humanos, libertad de prensa y de opinión, la justicia y red de protección social, entre otros.

Las negociaciones están en la actualidad congeladas. El presidente Erdogan manifestó en el pasado en diversas ocasiones que la Unión Europea iría un día a rogarle de rodillas a Turquía que se convirtiera en país miembro de pleno derecho.

Ahora, por lo pronto, el presidente Erdogan está jugando las cartas con que cuenta para influir en las elecciones en Alemania en contra del gobierno actual.