Develan placa conmemorativa por 60 aniversario del Teatro Orientación

El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) develó anoche un placa conmemorativa por el 60 aniversario del Teatro Orientación, tras la función de la puesta en escena “Éramos tres hermanas...

El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) develó anoche un placa conmemorativa por el 60 aniversario del Teatro Orientación, tras la función de la puesta en escena “Éramos tres hermanas” (variaciones sobre Chéjov) presentada por la Compañía Nacional de Teatro (CNT).

La directora del INBA, Lidia Camacho, celebró el aniversario de este espacio, al que consideró embatico, cercano y querido por los mexicanos y la comunidad teatral, “que han hecho del teatro parte de nuestra vida, cultura e identidad”.

Recordó que en 1957 este foro era de recreo infantil y acudían familias para disfrutar de funciones de títeres y cuenta cuentos; también se realizaban asambleas y más adelante fue nombrado Teatro Orientación.

Camacho apuntó que el recinto tiene una historia muy particular desde sus orígenes, toda vez que nació con una vocación didáctica, pero con los años se abrió un espacio más amplio, atendiendo primero a esa asociación de críticos que le dieron nombre y a un grupo homónimo que en la década de 1930 era experimental pero que aportó mucho a la historia del teatro mexicano.

“Por aquí ha pasado danza, teatro, cine, conferencias; es un espacio polivalente y eso hace de este lugar algo especial, es un espacio muy solicitado, cálido para cualquier tipo de representación”, expresó la funcionaria cultural.

En el acto, Arturo Nava, Vicente Garciacano y Daniel Garciacano, integrantes del equipo técnico de dicho recinto, develaron la placa conmemorativa acompañados por el aplauso de los presentes.

“Me siento emocionado y orgulloso porque reconocer un espacio y sobre todo la vida que se desenvuelve aquí adentro, es otra cosa”, dijo Arturo Nava para quien las cuerdas del telar de este recinto representan las venas de este espacio.

“Es la sangre por donde se alimenta todo esto, que sube y baja la energía, realimentándose y es una maravilla verlo en toda su magnitud”, agregó para luego mostrar la placa en la que se lee: “En homenaje a los técnicos quienes han prestado su invaluable servicio, convirtiéndose en el alma de este teatro”.

El Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque, que en sus inicios ostentaba el nombre de Recreo Infantil del Bosque, cumple 60 años de presentar montajes teatrales para todo tipo de público.

Según el INBA, fue inaugurado en agosto de 1957 con la obra “Mundo de maravillas”, dirigida por Manuel Lozano, con actores de teatro guiñol del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Rodrigo Romero, jefe del área de utilería del recinto, tiene 27 años de trabajar en el espacio teatral. Recuerda que, desde que tenía ocho años de edad, su padre, Tomás Romero Palacios (jefe de los talleres de Tramoya y Utilería, y profesor de escenografía en la Escuela Nacional de Arte Teatral), lo llevaba a ese foro que originalmente estaba destinado al público infantil. Principalmente se ofrecían puestas en escena con títeres de varilla.

Comenta que la entrada era por la guardería contigua, por lo que antes de la función los pequeños podían subirse a los columpios, jugar en la fuente diseñada por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez y entrar al salón de cantos y juegos.

Entre las obras con mayores retos en las que le ha tocado intervenir se encuentra “Ceremonia en el templo del tigre”, una de las primeras en las que trabajó. Otra puesta en escena difícil pero que le dejó grandes satisfacciones es “Feliz nuevo siglo doktor Freud”, de Sabina Berman, en la que en tan solo 15 segundos tenían que hacer cambios de escenografía.

Con ese montaje viajó al Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz, en España, donde tuvo mucho éxito.

Y aunque a don Rodrigo Romero le apasiona su trabajo, dice que al cumplir 30 años de servicio se retirará para descansar y disfrutar al cien por ciento a su familia. “Regresaré al teatro solo como espectador”, aseguró.

Bajo la dramaturgia de José Sanchis Sinisterra (1940) y dirección de Gema Aparicio, la CNT presentó un montaje que versa sobre una de-construcción en la cual el 80 por ciento de lo que hacen y dicen los personajes procede de la obra del escritor ruso Anton Chéjov (1860-1904), pero con una organización diferente para resaltar determinados aspectos.

Teniendo como protagonistas actrices del elenco estable de la CNT: Martha Aura, Martha Verduzco y Ana Ofelia Murguía (ésta última, quien alternará funciones con Adriana Roel), la puesta en escena reduce a las hermanas a su esencia, ansiosas por volver al Moscú de su juventud.

El montaje es una de las piezas teatrales más destacadas de Chéjov, donde se ofrece un teatro que expresa lo que piensan y sienten los personajes principalmente en el texto en vez de la acción, así como en los silencios que hay entre lo que dicen.

Inspirado en la teatralidad chejoviana, el español Sanchis Sinisterra concibe este montaje con el que da un giro a la historia original de estas mujeres y le otorga distintas significaciones, por medio de la reconstrucción del texto.

En escena, tres personajes: las hermanas Irina, Masha y Olga que se han quedado solas y parecen haber caído en una situación atemporal, en la que los silencios, las interrupciones mutuas y los monólogos les harán descubrir que la vida es un invento de la memoria.