Gran Teatro La Fenice de Venecia brinda espacio a performance de Plessi

El Gran Teatro La Fenice, célebre espacio en Venecia para la ópera y el ballet, se abrió este verano al arte contemporáneo con Fénix DNA, una performance de Fabrizio Plessi, uno de los padres...

El Gran Teatro La Fenice, célebre espacio en Venecia para la ópera y el ballet, se abrió este verano al arte contemporáneo con Fénix DNA, una performance de Fabrizio Plessi, uno de los padres fundadores del videoarte, conocido y valorado a nivel mundial.

Desde el 26 de julio al pasado 6 de agosto, Fabrizio Plessi revolucionó el espacio del Gran Teatro La Fenice y el público, que en estos días es masivo en Venecia por el turismo, disfrutó tanto de la instalación como de la performance del artista.

La Fenice, que fue inaugurado en 1792, sufrió dos incendios, uno en 1836 y otro en 1996, continúa en activo desde 2003 y en el último año recibió a más de 180 mil visitantes que se acercaron a conocer las instalaciones del mítico teatro.

Además, sus espectáculos -óperas, conciertos y eventos especiales como fue el caso de Fénix DNA- fueron contemplados por más de 109 mil espectadores a los que se suman los cerca de 28 mil abonados permanentes.

Es un proyecto de Generali, dentro de su programa Valore Cultura que promueve exposiciones que son visitadas cada año por un millón 200 mil personas además espectáculos teatrales a los que asisten anualmente más de 15 mil personas.

Desde sus inicios ha puesto en marcha 32 iniciativas artísticas y culturales.

Para Fabrizio Plessi, el agua y el fuego son desde siempre el centro de su investigación artística como elementos primordiales y primigenios y en esta ocasión no fue la excepción.

El artista, en esta ocasión, se expresó a través de todo lo que caracteriza a su ADN, uniéndolo y fundiéndolo al de La Fenice, gracias a 200 módulos –nunca expuestos hasta ahora– diseñados y tallados por el veneciano Guerrino Lovato.

Los módulos representaban grandes moldes de las esculturas y bajorrelieves ornamentales de la cávea del teatro, destruido por un terrible incendio en 1996 y que reabrió sus puertas, recuperando todo su esplendor, en diciembre de 2003.

El propio corazón del teatro –las butacas de la platea–, desaparecieron para convertirse en un espacio de la narración artística de Plessi gracias a los moldes que, como dice el artista, "son el elemento positivo, aquello de lo que todo podrá siempre renacer”.

Entre los moldes, que reprodujeron capiteles, barbacanas, cabezas de niños, máscaras y formas grotescas, el visitante pudo disfrutar una performance que transformó a La Fenice que muchos conocen en otra Fenice resurgida una vez más de sus cenizas, como el animal mitológico del que toma su nombre.

Cristiano Chiarot, superintendente del Teatro La Fenice, aseguró que "Fabrizio Plessi ha establecido desde siempre una relación profunda con Venecia pues desde sus comienzos, en los años setenta, su obra fue expuesta en la Bienal".

Ligado a la ciudad del agua, siendo éste uno de sus elementos artísticos junto con el fuego, el artista ocupó La Fenice en toda su complejidad, utilizando las melodías experimentales de un autor como Giovanni Sparano y módulos de Guerrino Lovato para recordar el enorme proceso de reconstrucción del teatro después del incendio.

Expuso que la óptica desde la cual Plessi analizó y relató los hechos es positiva, una óptica de "renacimiento", de resurgir siempre y, en cualquier caso, es una perspectiva y un modo de pensar que caracteriza a La Fenice desde su fundación.

"Con esta instalación experimental nuestro teatro se abrió al arte figurativo y conceptual, a través de uno de los inventores del videoarte que es además un defensor a ultranza de la interdisciplinariedad como valor expresivo", dijo.