Trazos que definen experiencias compartidas o personales; bocetos que incluyen errores como parte de su propia esencia y una historia que acompaña y explica la obra, son los elementos que caracterizan el trabajo del artista emergente Francisco Diego.

De padres humanistas -madre pedagoga y padre comunicólogo-, el artista plástico Francisco Diego, de 25 años de edad, compartió en entrevista con Notimex que decidió explorar las artes plásticas a partir de experiencias personales y cotidianas.

Rodeado de obras colgadas en las paredes o recargadas en la pequeña sala a ras del piso, Francisco Diego detalló que antes de comenzar a pintar primero dibuja en boceto.

“Dejo que todos los trazos sean evidentes, sean buenos o malos, con un poco de simbolismo, no importa si se ve algún error, porque al final, me gusta que se vean los tachones que forman parte de la esencia al cuadro”, expresó.

En cada una de sus obras narra una historia, por ejemplo, la de un hombre adulto que se encuentra en una estación en espera de alguien con rostro de tristeza. “Me nutro de mis propias experiencias, del intercambio de diálogos con otras personas, intento de asimilar y razonalizar sentimientos de los demás”, precisó Francisco Diego.

Agregó que atrás de sus bocetos escribe una historia y el título de la pieza -aunque confesó no ser bueno para escribir-. “Sé que mis cuadros van a vivir más que yo, por lo que esta pequeña explicación del cuadro es mi interpretación hará que en 300 años alguien lo vea y pueda sentir lo mismo que siento o algo muy parecido”.

El también diseñador gráfico adelantó que actualmente prepara una exposición individual, pues hasta el momento ha participado en una muestra colectiva que él mismo organizó en Querétaro, en noviembre pasado. “Invité a músicos, fotógrafos, escultores y pintores, para ofrecer algo diferente al público”.

Francisco Diego, quien desde los seis o siete años dibuja, tuvo sus primeras enseñanzas de escritura con su abuelo, el arquitecto José Adolfo Wiechers, quien significó mucho en su carrera.

“Fue como el primer símbolo de estética que tuve, él me enseñó a escribir, recuerdo que me pidió hacer unas cuartillas del abecedario y fue de los primeros conceptos de estética que hice”, concluyó el joven artista.