La Ciudad de México ofrece alternativas de desarrollo a las personas egresadas de los centros penitenciarios, a través del Instituto de Reinserción Social, que les permite continuar con su proceso de integración a la sociedad y comenzar de nuevo.

Después de cumplir su sentencia y quedar en libertad, ese sector de la población que así lo requiera, se le brinda asesoría legal, apoyo educativo, laboral y psicológico, o se les canaliza para recibir ayuda social.

Con ese objetivo, se creó por decreto dicha institución el 22 de agosto de 2012, que busca consolidar el proceso de reinserción social de la población recién egresada de los centros penitenciarios y sus familiares.

Ello, a través de apoyos sociales, médicos y jurídicos, brindados por organismos gubernamentales, no gubernamentales y de la sociedad civil y con ello contribuir a la prevención y disminución de la reincidencia delictiva.​

Dicho instituto ofrece áreas de atención en materia laboral y canaliza a las personas al Seguro de Desempleo, cuyo programa les otorga un apoyo económico, para mantenerse mientras se emplean o autoemplean e iniciar su proceso de reinserción social.

En caso de que las personas liberadas decidan por lo segundo, se les da una capacitación introductoria para crear un proyecto de micro o pequeña empresa familiar y tener un ingreso; o en su defecto, se les canaliza para que puedan obtener un microcrédito.

Además de lograr emplearse o autoemplearse, una de las principales herramientas para lograr con éxito la reinserción social es la educación.

Para ello, las personas liberadas que quieran concluir sus estudios pueden inscribirse en el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), que además brinda asesorías presenciales para prepararse y presentar los exámenes respectivos y obtener su certificado.

A otros se les canaliza a las instituciones educativas de nivel medio superior con quien se coordina el instituto para que puedan realizar sus estudios en línea y presentar los exámenes respectivos para obtener su certificado.

Asimismo, mediante talleres educativos los egresados de un centro penitenciario pueden desarrollar sus habilidades intelectuales y artísticas para lograr una reinserción exitosa a la sociedad.

Cuando logran su libertad, las personas son canalizadas a la jurisdicción sanitaria cercana a su domicilio para que obtengan su Seguro Popular o a una institución de seguridad social de especialidad.

De igual forma, se les realiza un diagnóstico de la personalidad y, si lo solicitan, se les integra a terapia grupal, taller o se les refiere a las jurisdicciones sanitarias delegacionales para que se les brinde atención psicológica gratuita en el centro de salud más cercano a su domicilio o a instituciones y asociaciones civiles con consultas a bajo costo.

Otros apoyos sociales que brinda el instituto a esas personas es canalizarlas a albergues y comedores del Gobierno de la Ciudad de México, reciben donaciones de ropa usada y despensas básicas, además de que se otorga a quienes lo requieran ayuda para transporte público.

Aquellos que requieran de alguna asesoría jurídica también se les apoya para la conclusión de trámites legales, asesoría para obtención de documentos de identidad como CURP, credencial de elector o acta de nacimiento.

Se realiza gestión para recuperar el fondo de ahorro de su trabajo en prisión y se apoya para solicitar el oficio de cumplimiento de sentencia ante los jueces en materia penal.

Del 1 al 14 de junio pasados, personal del instituto llevó a cabo la recepción de Cartillas de Buscador de Empleo del Seguro de Desempleo con beneficiarios de reinserción social en diversas delegaciones de la Ciudad de México.

Asimismo, en cuatro años, 23 personas en reclusión obtuvieron título profesional, de las cuales 15 lo hicieron por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).