Represores de dictadura argentina piden recorte de condenas

Algunos de los represores más temibles de la última dictadura militar de Argentina (1976-1983) promovieron el recorte de sus condenas después de que la Corte Suprema de Justicia emitió un fallo que...

Algunos de los represores más temibles de la última dictadura militar de Argentina (1976-1983) promovieron el recorte de sus condenas después de que la Corte Suprema de Justicia emitió un fallo que provocó una conmoción social.

La semana pasada, la Corte aplicó una ley conocida como “2x1”, que cuenta doble el tiempo que un acusado estuvo preso sin condena, en beneficio del represor Luis Muiña, quien en 2011 fue condenado a 13 años de prisión, pero que ya gozaba de libertad condicional.

Muiña, un civil de 61 años, fue parte de los represores que transformaron un sector del Hospital Posadas de esta capital en un centro clandestino de detención en donde decenas de empleados fueron secuestrados y desaparecidos.

Hace cinco años, Muiña fue condenado por el secuestro y tortura de cinco víctimas a las que les aplicó la picana eléctrica, les quemaba el cuerpo con cigarrillos y metía sus cabezas en agua o las tapaba con bolsas de plástico para impedirles respirar.

Hasta ahora, es el único beneficiado con el “2x1”, pero ya también pidió el recorte de su condena Christian Von Wernich, un sacerdote de 79 años que en 2007 fue condenado a cadena perpetua por 34 secuestros, 31 casos de tortura y siete homicidios.

Von Wernich es uno de los ejemplos más claros de la colaboración de la Iglesia Católica con la dictadura, ya que pese a haber sido condenado, jamás se le quitó su derecho a oficiar misa.

Como capellán de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, el cura “tranquilizaba” a los asesinos y torturadores al decirles que habían hecho acto patrióticos bendecidos por Dios porque era lo mejor para el país, mientras que con las víctimas ejercía tortura sicológica.

Otro represor que ya pidió acogerse al “2x1” es Miguel Etchecolatz, quien a sus 88 años sigue siendo un símbolo del terrorismo de Estado que ejerció la dictadura, en su caso desde el cargo de Director de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

Etchecolatz, jefe de 21 centros clandestinos de detención de Buenos Aires en donde fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas miles de víctimas, fue el primer represor condenado en 2006 por delitos de lesa humanidad en el marco de un genocidio.

Si se sigue aplicando el criterio de recorte de penas votado por tres de los cinco jueces de la Corte, también podría beneficiarse Reynaldo Bignone, un ex general de 89 años y último presidente durante la dictadura, condenado en cinco juicios por delitos de lesa humanidad.

En el mismo caso está Luciano Benjamín Menéndez, un ex general de 90 años y el represor argentino con el mayor número de condenas por delitos de lesa humanidad, ya que ha sido juzgado en 14 juicios, en la mayoría de ellos con sentencia a cadena perpetua.

También se suma a la lista Alfredo Astiz, un ex capitán de 66 años cuyo nombre invoca al terror, ya que se infiltró en los organismos de derechos humanos y secuestró, torturó y desapareció a fundadoras de Madres de Plaza de Mayo.

Además fue uno de los jefes de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los centros clandestinos de detención más grandes del país y en donde fueron secuestradas y torturadas unas cinco mil víctimas.