Menores de Tlaxcala juegan a aprender y cantar en otomí

Cuando en un alto porcentaje de niños mexicanos los dispositivos móviles, video juegos, y otras novedades tecnológicas son su principal distractor y artículos de esparcimiento, en este municipio...

Cuando en un alto porcentaje de niños mexicanos los dispositivos móviles, video juegos, y otras novedades tecnológicas son su principal distractor y artículos de esparcimiento, en este municipio tlaxcalteca hay 26 niños que se divierten jugando en aprender su lengua materna.

El pueblo de Ixtenco se localiza en la zona sureste del estado de Tlaxcala, al norte y poniente limita con el Pueblo Mágico de Huamantla, al sur y poniente colinda con el municipio Trinidad Sánchez Santos, al oriente con el estado de Puebla y el municipio de Huamantla.

En la presidencia municipal recibe a Notimex Don Evaristo Hernández Castillo, presidente del Comité de Padres de Familia del Coro Infantil Voces Yumhu, niños cantores que en la pasada inauguración del Tianguis Turístico 2017 celebrado en el Puerto de Acapulco, Guerrero, deleitaron con sus voces al presidente de México Enrique Peña Nieto y a miles de presentes ahí reunidos.

Juguetones, traviesos, inquietos e inocentes danzan en el patio central de la presidencia municipal de Ixtenco, en espera de ser llamados para que compartan con las cámaras e interpreten una de las más de 15 canciones que han aprendido en otomí, la lengua materna de Ixtenco, pueblo considerado como el último bastión de la cultura otomí que queda vivo en el estado de Tlaxcala.

El Coro Infantil Voces Yumhu está conformado por niños originarios de este municipio y tiene como finalidad el rescate, conservación y difusión de su lengua materna el otomí, pero lo hacen a través del canto, pues de esta manera como retienen más en la memoria estas nuevas palabras, nuevos sonidos.

Las 15 niñas y 11 niños; entre 6 y 14 años de edad, las tardes de los días lunes, martes y miércoles acuden a un salón de usos múltiples que el Ayuntamiento de Ixtenco les presta para que reciban sus clases de vocalización, música y pronunciación.

Este proyecto surgió hace tres años por iniciativa de los padres de familia con dos propósitos importantes: uno, alejar a sus hijos de la televisión y sedentarismo creando una actividad cultural que los enriqueciera de forma artística; y en segundo lugar, pero no menos importante, lograr que nuevas generaciones se interesen por preservar la cultura otomí pues los ancianos son los únicos que siguen hablando esta lengua materna.

Para los niños todo es un juego. Con la ayuda de tres venerables ancianos que aún hablan el dialecto a la perfección, los infantes reciben clases de otomí y se les corrige la pronunciación.

El maestro Josafhat Carpinteyro Díaz, desde hace poco más de 18 meses es el Director del Coro; Alfredo Carrillo Martínez, es el Director Musicaal; y Mónica Cervantes Sánchez, encargada de la Vocalización. Todos ellos con un trabajo voluntario para el pueblo de Ixtenco, que alternan con sus trabajos formales en otros lugares.

Las tiernas caras de los niños, ojos pícaros y sonrisas al por mayor se transforman en seriedad cuando de manera ordenada se colocan en el interior del Museo Comunitario de Ixtenco para interpretar algunas canciones que forman parte de sus presentaciones.

Todos lucen el traje típico de Ixtenco. Para las niñas, blusa de pepenado elaborada por artesanos locales con la técnica ancestral de pliegues en manta cruda con bordado en pecho y mangas representando la flora y fauna del paisaje natural, la Malinche.

El ceñidor de cintura para detener las faldas. Estas fajillas se elaboran en telar de pedal con la misma técnica del pepenado, puede ser lisa o labrada represando a la naturaleza de la región.

Tititxtle o enredo es un faldón oscuro elaborado en telar de pedal representando a la mujer de las faldas azules. De la falda a propósito se asoma el fondo blanco que se caracteriza por llevar picos blancos que son tejidos a mano.

Las niñas se adornan con peinado de raya en medio y tranzas a los lados para recoger todo el cabello, al mismo tiempo que lucen aretes y collares elaborados con semillas del lugar como pepita de calabaza y granos de maíz en diferentes colores.

Los niños igual visten camisa manga larga pepenada, ceñidor de cintura y pantalón negro. Todos, niñas y niños calzan huaraches con suela de llanta y correas al frente.

El pequeño Uriel Velázquez, a sus 12 años de edad, nos da la bienvenida, primero en otomí y luego en español, para escuchar sus interpretaciones, confiando que éstas nos conquisten en alma. Y cómo no hacerlo, al escuchar sus tiernas y suaves voces, ataviados con los trajes típicos del municipio y que portan orgullosos en cada representación que hacen.

“Imagine”, éxito que interpretara el británico John Lennon, es la primera canción que cantan en otomí, pero también se la saben en inglés y español. Fue precisamente con este tema que participaron en Acapulco, Guerrero, lo que les dio la oportunidad de conocer por primera vez el mar y otros sitios de interés.

Platica que su participación en el coro le ha ayudado a comunicarse más con su abuelo, e intercambian algunas palabras en casa, sobre todo a la hora de comer; en otomí se piden la sal, pasarse una tortilla, decir gracias, cómo estás, y esa dinámica le gusta al abuelo y a su pequeño nieto, quien ayuda en el coro a hacer las traducciones con los maestros, además de aprender a tocar el piano.

Andrés Moreno Saavedra, es el más grande del grupo al contar con 14 años de edad. De carácter introvertido comenta que al formar parte de este coro le ha abierto el panorama para definir su profesión futura, dedicarse a la música, a tocar uno o varios instrumentos, enseñar a más niños y por qué no, hasta ser director de orquestas.

Su canción favorita para interpretar es “Deja que salga la luna” del compositor mexicano José Alfredo Jiménez. En cada una de las presentaciones –dice- la gente les aplaude mucho y a veces piden que la vuelvan a cantar.

Fue de las primeras voces del Coro Infantil Voces Yumhu, entonces tenía 11 años de edad, y las satisfacciones que le ha dejado durante todo este tiempo es que ha podido conocer más de la cultura de su municipio, del mundo de la música, y de conocer mucha gente, nuevos escenarios y ampliar sus horizontes.

En cada una de sus presentaciones interpretan junto con sus amigos algunas de las 15 canciones que han aprendido en otomí, temas como “Cielito lindo”, “Bésame mucho”, “Deja que salga la luna, Imagine”, “Veracruz y “Quién será la que me quiera a mí”, entre otros más que reciben aplausos nutridos por parte de la audiencia.

Ariadna Betzabé Carpinteyro Juárez, una pequeña de 8 años de edad nos cuenta orgullosa de pertenecer a este coro desde hace dos años porque le gusta mucho la música. Sabía poco del otomí porque hablaba con su abuelito, pero ahora le gusta mucho aunque reconoce que aún le falla un poco la pronunciación.

“Cuando vamos a las presentaciones me gusta mucho que la gente se ponga de pie y nos aplaude, y cuando bajamos del escenario nos piden que cantemos otra canción”, comentó orgullosa después de comentar que pudo conocer al presidente de México, Enrique Peña Nieto, además que la gente les aplaudió mucho y eso le dejó un sentimiento muy bonito.

La pequeña Ariadna también nos invita a conocer las tradiciones y costumbres de Ixtenco, que celebra su fiesta patronal cada 24 de junio en honor a San Juan Bautista. Así como sus artesanías de tejidos de pepenado, y sus mosaicos hechos de varias texturas, tamaños y colores a base de diversas semillas que se cultivan en el campo.

De igual manera nos invita a conocer la gastronomía de este pueblo otomí, como el atole agrio, una bebida que así llaman porque lleva un proceso de fermentación, así como el famoso mole de Matuma o de ladrillo, conocido así por ese característico color, y los tamales tontos, elaborados con manteca de cerdo, masa de maíz y sal.

El Coro Infantil Voces Yumhu se ha presentado en diferentes escenarios como: en la SEP de Tlaxcala, el edificio Carolino de la Benemérita Universidad Autónoma de puebla (BUAP), también participaron en la apertura del concierto de la orquesta de Berlín “Silbelivs” en el municipio de Zacatelco, Tlaxcala.

Tuvieron presentación en el Museo de Culturas Populares en Coyoacán, Ciudad de México, en el Congreso de la Unión en la Ciudad de México, y recientemente en el Tianguis Turístico en el Puerto de Acapulco 2017.

En este coro infantil, a tres años de creado, ya hay niños talentosos que también han aprendido a tocar el piano, la guitarra, el violín, que tocan trompeta, que pintan y que han ganado el primer lugar en concursos estatales y nacionales, y que derrochan talento en todo lo que hacen, incluso hay niñas que les gusta el bordado en pepenado.

Actualmente trabajan en la captación de recursos que les permita construir su propia escuela de música para preservar su lengua, a fin de no solo enseñar el otomí, sino también tener un espacio propio donde los jóvenes aprendan a tocar algún instrumento musical y ser un semillero de futuros artistas en el ámbito musical.