Los "chicos malos" se volvieron buenos en el Día del Niño

Los motores de 60 motocicletas juntas suenan como un helicóptero volando bajo, los vecinos de la colonia Cove, de la delegación Álvaro Obregón salen a ver qué pasa, incluyendo las niñas y niños de...

Los motores de 60 motocicletas juntas suenan como un helicóptero volando bajo, los vecinos de la colonia Cove, de la delegación Álvaro Obregón salen a ver qué pasa, incluyendo las niñas y niños de las fundación Hogar Dulce Hogar.

Una caravana de tipos rudos vestidos de piel y mezclilla procedente del Monumento a la Revolución llagó tras pasar por Insugentes, Reforma, Periférico y Constituyentes y busca estacionamiento.

Abundan los tatuajes y los uniformes de pandilla, todos portan chalecos personalizados con el nombre de su clan: “Los cerdos salvajes”, “Innombrables”, “Culeros” o “Los buenos muchachos”, aunque también hay mujeres y niños en la comitiva, porque esta rodada es de ambiente familiar.

En total son 25 clubes de motociclistas de la Ciudad de México que llegaron a entregar al albergue dulces, juguetes y ropa resultado de la colecta #BikersPorUnaSonrisa.

De acuerdo con Nayeli Bulnes Soto, coordinadora de programas de la fundación Hogar Dulce Hogar en el albergue hay niños desde recién nacidos hasta de 12 años, y 90 por ciento de la población residente está en situación de abandono, y hay varios que viven un proceso judicial.

“Los niños llegan aquí canalizados por el DIF (Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia) o la Procuraduría, pues son víctimas de violencia intrafamiliar, abuso sexual o en situación de calle”, explicó.

De una camioneta bajan los objetos recolectados, bien ordenados en paquetes, son muchos motociclistas, así que entrarán en grupos para dar los regalos. También tienen preparado un pastel y un espectáculo de cuenta cuentos.

Bulnes Soto advierte que entrarán en grupos, pues son demasiados y que las fotografías están prohibidas.

Ella coordina dos organizaciones hermanas Hogar dulce hogar, que recibe a los más pequeños con el fin de que sean adoptados, así como Dar y Amar (Daya) aloja a mujeres de 12 a 20 años, y busca que logren ser independientes. En esta ocasión la población de ambos albergues se reunió aquí.

Convivencias como ésta son muy útiles, afirmó Bulnes Soto, pues aunque los menores van a escuelas públicas es importante que convivan con más gente. En un día normal a las 3:00 horas llegan de la escuela y comen, luego hacen su tarea a veces reciben ayuda de voluntarios, mientras que los sábados van a clases de natación.

“Queremos quitarnos la mala imagen que tienen la ciudadanía de nosotros”, expresó por su parte Mauricio Hernández vicepresidente del club Innombrables, organizador de la colecta. Quiere que la gente sepa que no todos los motociclistas se meten entre los carros ni van a exceso de velocidad, y que respetan las reglas de tránsito.

También se dijo estar contento con el resultado de la colecta, que tuvo como centros de acopio tres establecimientos especializados en accesorios y motocicletas pesadas. “Juntamos suficiente para hacer otros tres eventos”.