Historias en Papel

“La vida secreta de la mente”, de Mariano Sigman, es una suerte de viaje a lo más íntimo del pensamiento humano. Cómo piensan y se comunican los bebés. Cómo elegimos y que hace que confiemos en los...

“La vida secreta de la mente”, de Mariano Sigman, es una suerte de viaje a lo más íntimo del pensamiento humano. Cómo piensan y se comunican los bebés. Cómo elegimos y que hace que confiemos en los demás. Cómo es que nace la conciencia en el cerebro y cómo nos gobierna el inconsciente.

Pero también se pregunta y responde sobre temas como qué sucede en el cerebro durante los sueños, qué hace que el cerebro esté más o menos predispuesto a cambiar, y cómo es que somos capaces de aprender y enseñar mejor. En síntesis, analiza y ofrece un estudio que muestra la manera en que nuestro cerebro hace que decidamos, pensemos y sintamos.

El autor lleva al lector, de la mano de la neurociencia y de la psicología experimental, a un viaje que recorre los recovecos de la mente para saber qué define la identidad, cómo forjamos ideas en nuestros primeros días de vida, cómo soñamos e imaginamos, por qué sentimos ciertas emociones, cómo aprendemos, y cómo olvidamos. Libro imprescindible.

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“La novela de mi padre”, de Eliseo Alberto, nacido en Cuba en 1951 y muerto en México en 2011, quien soñó con ser pianista y ganar torneos de ajedrez, dejó para a la posteridad esta obra, breve, íntima y con fuerte carga autobiográfica, que parte de una novela que su padre, el poeta Eliseo Diego, dejó inconclusa. Esta es una nueva y completa edición.

Es un texto lleno de nostalgia y de ternura. También es un libro doblemente póstumo. Varios años después de la muerte de Eliseo Diego, su hija Fefé encontró en su casa de La Habana las primeras páginas de lo que sería la primera novela del insigne poeta. Una obra fechada 50 años antes de que muriera, que llegó hasta manos de su hijo, Eliseo Alberto.

Eliseo Alberto se propuso terminarla, pero la muerte también lo alcanzó pronto, pero antes supo llevar su prosa al lugar justo donde el dolor por la muerte de su padre más lo necesitaba. La crónica tiene la belleza de la fatalidad. El resto, las viñetas de La Habana y la poesía, llevan al lector a vericuetos del alma donde es imposible no sonreír, así sucede.

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“Extraños” (1), de Kimberly Mccreigh inicia una nueva saga de intrigas, traiciones y secretos donde una pequeña decisión puede cambiarlo todo. Es un thriller que pretende meterse hasta lo más hondo de los pensamientos de los lectores adolescentes, sobre todo, de aquellos que conocieron el ritmo de “La chica del tren” y la acción de “Divergente”.

Aquí, cuando “Cassie” desaparece dejando tras de sí una serie de crípticos mensajes, “Wylie” tiene que superar sus miedos y hacer lo que mejor se le da, salvar a su amiga de sí misma. Acompañada de “Jasper”, el chico que las ha distanciado, “Wylie” se lanza a lo desesperado a una misión de rescate, que pronto se revela como sumamente peligrosa.

Cuanto más se adentran en los frondosos bosques de Maine, más tiene que esforzarse Wylie por apaciguar la creciente sensación de que algo va muy mal. ¿Y si Cassie les estuviera ocultando algún detalle? ¿Y si encontrarla fuera el principio de algo mucho más misterioso? Cuantas más preguntas se hace Wylie, más desea no haber salido de casa.

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“Las marcas de la muerte”, de Verónica Roth, asegura y sostiene que hay dones que pueden convertirse en maldiciones, y que indudablemente existen maldiciones que pueden liberar a todo el universo. Así, la autora cuenta una historia donde el don de la joven “Cyra” es provocar dolor, el mismo dolor atroz que ella siente en todo momento.

El don de “Akos” le hace inmune a los dones de los demás, pero nadie sabe si bastará para salvar a su familia y a sí mismo de un destino tan injusto como cruel. En un universo en guerra, los dones de “Cyra” y “Akos” hacen que sean vulnerables, peones en manos de quienes quieren aprovecharse de su poder. Sin embargo tienen su única y gran esperanza.

Consiste en unir sus fuerzas para luchar contra la injusticia y convertir el dolor en poder, la desconfianza en lealtad, y el amor en ansia de libertad. Todo está narrado como Roth sabe hacerlo, porque desde muy joven se sintió atraída por la literatura y hoy la cultiva.

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“La mujer que brotó de la tierra”, de Maries Ayala, una historia en la que el umbral entre la magia y la realidad se diluye. En este texto todo es posible, desde viajes en el tiempo hasta la trasmigración de cuerpos, pasando por tópicos apasionantes como las visiones de otras vidas, la brujería, las pócimas, los pasadizos y los cuarzos con poderes de vaticinio.

El tiempo y el espacio se confunden constantemente en esta novela y no se sabe a ciencia cierta si son visiones o realidades las que vive “Ana”. Es 2007 y “Ana Torres” entra a una tienda de antigüedades de Nueva York. Mientras curiosea con un astrolabio, se abre un portal entre el tiempo y el espacio; entonces, despierta en El Cairo, Egipto.

Pero despierta dentro del cuerpo de otra “Ana”, el de “Ana Mizrachi”, en 1950. Lo cierto es que Maries Ayala, con su particular estilo de narrativa fantástica, consigue, una vez más, que muchas historias confluyan en este universo femenino: La de “Lydia”, la de “Lea Mizrachi” y la de “Yamila”. La delgada línea entre sueño y realidad está presente.