"Extraños en un tren" presentará versión más completa de la historia original

La puesta en escena “Extraños en un tren”, que llegará al Teatro Virginia Fábregas a partir del sábado, presenta su versión más completa al tratar temas como la homosexualidad, el alcoholismo y la...

La puesta en escena “Extraños en un tren”, que llegará al Teatro Virginia Fábregas a partir del sábado, presenta su versión más completa al tratar temas como la homosexualidad, el alcoholismo y la perversión.

Luego de concluir de manera satisfactoria su temporada en el Teatro Wilberto Cantón, la obra basada en la novela de Patricia Highsmith y que también fue llevada a la pantalla grande bajo la dirección de Alfred Hitchcock, mostrará la parte más oscura de la historia.

En charla con los medios Alejandro Camacho explicó que se integró al montaje hace 23 semanas con el papel de “Carlos Bruno” y propuso que se expusiera sin censura y autocensura, tanto por parte de la producción como del elenco.

“Hay cosas que se manejan que no me gustan, pero existen. La autora original era una persona valiente y en su momento no se mostró con toda la intensidad que conlleva porque la sociedad no aceptaba públicamente temáticas como la homosexualidad, por ejemplo”, explicó.

Detalló que la novela se refiere a una historia de amor homosexual y terrible, que a cualquiera puede pasar, pues es fácil encontrarse con el mal sin buscarlo y sin proponérselo.

“Yo soy el mal, estoy más allá de los tabúes, del alcoholismo, de la homosexualidad, del abuso. Es la perversión más absoluta que he encontrado en un ser humano”, indicó.

Los ajustes que Camacho propuso, producto de su intuición, según compartió, llevaron a que los actores “murieran en escena” y el público agradeciera de pie. “No hay sexo en escena y si hay están tan bien situadas las escenas y sugeridas a la inteligencia y sabiduría del espectador”.

“Mi intuición me decía que se debían integrar los elementos desechado en la primera versión: la homosexualidad, bisexualidad, alcoholismo, incesto, una relación enfermiza, que lleva al personaje a ser un monstruo”.

El primer actor señaló que para abordar esos temas en escena tiene una preparación que se alimenta de sus mejores experiencias con atmósferas artísticas como la pintura, la música, la arquitectura y el diseño.

Por su parte el joven actor Diego Marino describió la obra como fuerte, real, que muestras las dos partes constitutivas de la vida cotidiana: el bien y el mal, lo blanco y lo negro, pero también los tonos grises.

“La pieza cuenta con múltiples emociones, hay comedia, drama, tristeza, paranoia, caos, al abordar éstas a partir de mi personaje busco cómo las expresamos en la realidad para llevarlas a escena, recuerdo cómo es dar una mala noticia o estar contento”, mencionó.

Agregó que su relación con cada personaje le da diferentes estímulos en escena, cada personaje le transmite una sesión diferente, lo cual le ayuda a no verse como un robot tras más de dos años en el personaje.