Defiende Cristina Rivera Garza enfoque con el que exploró obra de Juan Rulfo

El libro “Había mucha neblina, o humo, o no sé qué. Exploración sobre la obra literaria de Juan Rulfo” es un texto escrito con profunda admiración y cariño por la obra del autor de "El llano en...

El libro “Había mucha neblina, o humo, o no sé qué. Exploración sobre la obra literaria de Juan Rulfo” es un texto escrito con profunda admiración y cariño por la obra del autor de "El llano en llamas", reiteró anoche la escritora Cristina Rivera Garza.

La autora se presentó en la jornada final de la Fiesta del Libro y la Rosa de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para salir al paso de la polémica suscitada con la Fundación Juan Rulfo, que ha considerado difamatoria la obra de Rivera Garza es difamatoria.

Acompañada por Rosa Beltrán, directora de Literatura de esa casa de estudios, Rivera Garza evitó referirse a la Fundación pero defendió a capa y espada el texto que explora la obra de Rulfo no a partir de la teoría literaria sino "de la exploración de la obra en la persona". Es un libro del pasado, a través de Juan Rulfo", acotó.

“La historia del libro es una historia muy larga porque tiene que ver con la pasión de la lectura y para todos los que hayan estado en escuelas públicas, como fue mi caso, leímos a Rulfo como uno de esos libros que nos dejan leer cuando somos muy jóvenes y cuando el golpe, el shock, el asombro que produce Rulfo entre nosotros se va quedando en una especie de enigma o eco.

“Y creo que es algo de lo que me pasó a mí, empecé a escribir este libro en 2014 y es algo que se va decantando con el tiempo, es el libro que ha requerido el estar regresando a ese primer contacto con la curiosidad, con el asombro, con el tratar de ver ¿Qué me paso cuando leí esto?”, dijo.

Refirió que Rulfo fue un escritor que tuvo que trabajar para poder producir una vida dentro de la cual produjo también una obra y ese en el más breve de los resúmenes, ese sería el impulso que da paso al libro.

“Yo sí creo que lo que uno hace en su vida cotidiana, donde uno trabaja, no creo que sean cosas banales, por lo menos pasamos ocho horas al día los que tenemos la suerte de tener trabajo y mucho más, si el trabajo que tenemos nos apasiona.

“No creo que las decisiones, las experiencias a las que nos empuja esta condición, no tenga nada que ver con nuestro mundo literario; la relación es compleja y no creo que sea de su juzgamiento o una relación directa, pero sí creo que con lo que uno hace para producir su vida cotidiana, se establecen puentes y lazos, hay una especie de capa porosa por la que pasan las preguntas y al final queda una obra”, indicó.

Durante la presentación, la autora destacó que al igual que el autor de obras como “Pedro Páramo", no existen seres perfectos y todos tenemos que tomar decisiones de una manera u otra.

Por su parte, Beltrán también defendió el trabajo de Rivera Garza al mencionar que "me sorprenden muchas cosas de la obra de Cristina, pero la que me parece distinta es que se va ocupar del personaje Rulfo, de la persona que está escribiendo estas obras maestras mientras vive".

“Es cierto que nos tenemos que ganar la vida, que todos nos ganamos la vida, nos gusta pensar en la figura a lo Thomas Man, pero por lo general al mismo tiempo que escriben trabajan, tienen una familia, hijos que mantener, viven en un momento histórico-especifico, porque ello nos marca de diferentes maneras”, dijo al tiempo que destacó la mezcla de poesía y narrativa de este texto.

De nueva cuenta, la también profesora distinguida en el departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Houston confesó que nunca antes había escrito libros domesticados y dóciles.

“Siempre me interesa seguir escribiendo porque escribir es una práctica crítica, lo que los libros me han dado es la posibilidad de cuestionar todo lo que está a mi entorno, de imaginármelo de diferente manera.

“Y me gustaría pensar que mis libros poco a poco pueden contribuir a que los lectores podamos imaginarnos un mundo distinto y para hacer eso, es difícil pedirle a la gente, imaginemos un mundo distinto, pero escribamos igual que en el siglo XIX”, indicó.

Y agregó que su responsabilidad como escritora, radica en "utilizar las herramientas de mi siglo, de mi espacio contemporáneo, de mi tiempo y parte de lo que puedo echar mano, de personajes que provienen de las ficciones o de la historia, etnografía y cosas por el estilo.

Porque el tema es masivo, porque Rulfo es complejo y la materia que estamos tratando, le da al corazón de la historia, la de la modernidad a mediados del siglo XX y la historia que estamos atravesando hoy.

“Esos son los libros, los libros que permanecen abiertos y que siguen siendo relevantes y que siguen lanzando preguntas y que nos vemos forzados a responder”, subrayó Rivera Garza, quien agregó que su responsabilidad como escritora es examinar, explorar, subvertir las maneras cómo contamos estas historias y "por ello, eché mano de lo que sabía".

En este texto, Cristina Rivera Garza no pretenda hacer una biografía, tampoco un análisis estilístico de su obra, sino entregar un texto híbrido, partiendo de una premisa. Para que un autor viva como tal, precisa, antes debe vivir de otras cosas.

Rulfo trabajó en una llantera antes de escribir sus dos grandes libros. Después se refugió en una comisión para el desarrollo del Papaloapan.

Al margen de las razones que lo llevaron a elegir esos trabajos, queda claro que, en alguna medida fueron los posibilitadores de, primero, su obra y, más tarde, la construcción de su figura. La autora parte de esa idea. No la de la vida cotidiana, sino la de la exploración de la obra en la persona.

Una suerte de trascendentalismo desvelador. El mismo que la ha llevado a ella misma a recorrer caminos inesperados, a toparse con la presencia de un escritor que, para ella, quien no lo conoció, es sólo eso.