Litosfera se renueva cada 200 millones de años, según los investigadores

La litosfera es una capa de la Tierra que abarca de cero a 100 kilómetros de profundidad y se renueva cada 200 millones de años, una de las partes a estudiarse para entender este planeta...

La litosfera es una capa de la Tierra que abarca de cero a 100 kilómetros de profundidad y se renueva cada 200 millones de años, una de las partes a estudiarse para entender este planeta, consideraron investigadores de Cicese.

Raúl Castro Escamilla, investigador del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese), dijo que la litósfera es la parte más externa del planeta, la más rígida y fría. Estudiarla tiene diversos impactos humanos y ambientales.

En este sentido, en el marco de la celebración del Día Mundial de la Tierra, el investigador del Cicese consideró que “nuestro planeta es un sistema dinámico donde interactúan la tierra sólida, los océanos y la atmosfera”.

Esta interacción permite que sea habitable. Desde 2009 la Organización Naciones Unidas (ONU) proclamó el 22 de abril como el Día Internacional de la Tierra con el objetivo de crear conciencia y lograr armonía entre el ser humano, la naturaleza y la Tierra.

Para entender el planeta que habitamos en todo su conjunto, dijo, es necesario estudiar por separado sus principales componentes: litosfera, hidrosfera y atmósfera. El Cicese contribuye a la generación de este conocimiento desde hace más de 40 años.

“En la parte más superficial de la litosfera se concentran los recursos naturales, si lo investigamos podemos conocer la distribución de los minerales”, señaló el investigador del Departamento de Sismología del Cicese.

Expuso que también tiene conductividad térmica, “es decir, no deja que el calor del interior de la Tierra se disipe tan fácilmente”.

En su opinión eso es útil “porque nos permite monitorear regiones donde hay fuentes de calor y en términos de aplicación para el ser humano está el uso de la geotermia como energía alterna”.

Desde el punto de vista de la prevención, Raúl Castro indicó que también es importante estudiar la litósfera. Al ser la parte más rígida y fuerte del planeta, tiene la capacidad de provocar grandes sismos.

La hidrosfera son todos los cuerpos de agua sobre la superficie de la Tierra. Principalmente océanos y mares; en menor medida se encuentran lagunas, lagos y ríos que desembocan en el mar.

“Estudiarla nos permite conocer las mareas, información fundamental para la navegación”, agregó el científico.

Conocer las corrientes marinas profundas y con ello saber cómo funcionan los remolinos, movimientos que transportan calor y material bilógico a lo largo de miles de kilómetros, por citar un ejemplo.

Luis Zavala Sansón, del Departamento de Oceanografía, dijo que “la capacidad del océano para almacenar energía calorífica (energía del sol) es enorme y su relación con la atmósfera es primordial para influir en fenómenos meteorológicos y climatológicos”,

Existe un exceso de calor que llega en los trópicos y un déficit de calor en los polos. Tanto el océano como la atmósfera se encargan de redistribuir este calor con consecuencias muy importantes para la habitabilidad de nuestro planeta.

La atmósfera está compuesta de capas. Así, las moléculas de aire más alejadas de la superficie terrestre se encuentran a 300 kilómetros de altura (a esa altura, la distancia entre moléculas se mide en metros).

El 90 por ciento de la masa de la atmósfera “se concentra a 50 kilómetros de altura y casi la totalidad del vapor de agua que está presente en la atmósfera, un gas fundamental para la vida, se encuentra en la tropósfera ubicada en los primeros 10 kilómetros.

De esos 10 kilómetros las condiciones ambientales, de temperatura y humedad sólo son propicias para la vida en los primeros cinco kilómetros, dijo.

En este sentido, Cuauhtémoc Turrent Thompson, también del Departamento de Oceanografía Física señaló que “estudiar la atmósfera nos permite comprender las razones por las cuales es habitable nuestro planeta, y también el calentamiento global”.

De acuerdo con Turrent Thompson, entender la física de la atmósfera es fundamental para poder mejorar el entendimiento de los fenómenos hidrometereológicos extremos, y así disminuir su impacto con la humanidad.

“Esto nos lleva a entender lo maravilloso que es nuestro planeta, y a la vez su fragilidad”, dijo, además "a tener conciencia de que efectivamente el tamaño de los impactos antropogénicos (creados por el hombre) ya alcanzan la escala planetaria", agregó.

“Ya afecta los procesos en una escala global y no hay opción más que hacer un cambio radical en la manera en que está organizada la economía y las fuentes de energía que utilizamos para funcionar porque si no el futuro está comprometido”, indicó.