Recibe español Eduardo Mendoza Premio Cervantes defendiendo el humor

Defendiendo el género humorístico, el escritor español Eduardo Mendoza recibió de manos del rey Felipe VI el Premio Cervantes de Literatura en Lengua Castellana 2016, al considerarse que su obra...

Defendiendo el género humorístico, el escritor español Eduardo Mendoza recibió de manos del rey Felipe VI el Premio Cervantes de Literatura en Lengua Castellana 2016, al considerarse que su obra sigue la tradición cervantina con la que “devolvió al lector el goce por el relato”.

En una solemne ceremonia, que se celebró en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, el escritor, nacido en Cataluña y autor de novelas como "Riña de gatos" y "El secreto de la modelo extraviada", manifestó su agradecimiento y aseguró sentirse "un invitado entre los grandes".

"En mis escritos he practicado con reincidencia el género humorístico y estaba convencido de que eso me pondría a salvo de muchas responsabilidades. Ya veo que me equivoqué", señaló el galardonado, quien estuvo acompañado de su familia.

"Quiero pensar que al premiarme a mí, el jurado ha querido premiar este género, el del humor, que ha dado nombres tan ilustres a la literatura española, pero que a menudo y de un modo tácito, se considera un género menor", añadió.

Admitió con satisfacción la vinculación que se hace de su obra con la de Miguel de Cervantes.

"He sido y sigo siendo un fiel lector de Cervantes, y como es lógico, un asiduo lector del 'Quijote'; con mucha frecuencia acudo a sus páginas como quien visita a un buen amigo, a sabiendas de que siempre pasará un rato agradable y enriquecedor", abundó.

Tras detallar todas las veces que ha leído "El Quijote de la Mancha", se manifestó satisfecho de la vida.

"De nada me puedo quejar e incluso ha mejorado mi estado de salud: antes padecía pequeños desarreglos impropios de mi edad y ahora esos desarreglos se han vuelto propios de mi edad", dijo.

Subrayó que "una novela es lo que es: ni la verdad ni la mentira. El que lee una obra de ficción y no se cree nada de lo que allí se cuenta, va mal; pero el que se lo cree todo, va peor. Hoy esto es de conocimiento general".

Puntualizó que la función de la ficción es no dar noticias de unos hechos, sino dar vida a lo que, de otro modo, acabaría convertido en mero dato, en prototipo y en estadística.

Mendoza aseveró que el "Quijote de la Mancha" es la primera novela moderna "y el pobre Don Quijote no ha tenido tiempo de asimilar los cambios que él mismo trae al mundo".

"Vivimos tiempos confusos e inciertos", aseveró el escritor, y no en lo que se refiere a la política y a la economía donde siempre son así "porque somos una especie atolondrada y agresiva, y quizá mala",  sino en lo que atañe al cambio radical que afecta al conocimiento de la cultura y a las relaciones humanas, apuntó.

No obstante, consideró que este cambio "no tiene por qué ser nocivo ni brusco ni traumático".


El rey Felipe VI elogió a Mendoza como "maestro en el manejo del idioma" y "verdadero biógrafo" de Barcelona, una ciudad que ha propiciado "un extraordinario" ecosistema cultural y donde, como en su obra, la convivencia entre castellano y catalán es algo natural.



Calificó a Mendoza como un "verdadero artesano del lenguaje", que usa "como una herramienta de precisión" ajustada a los diferentes registros idiomáticos de sus personajes para acercar al lector a diversas realidades, desde la de los diferentes grupos marginales a la de las clases altas, en diferentes épocas y en diferentes lugares.