Entrega inmediata: un cartero en bicicleta, llega a cualquier lugar

A partir de la invención de la bicicleta, uno de los sectores que más se han beneficiado con ese medio de transporte han sido los carteros, personajes dedicados a repartir mensajes y paquetes a...

A partir de la invención de la bicicleta, uno de los sectores que más se han beneficiado con ese medio de transporte han sido los carteros, personajes dedicados a repartir mensajes y paquetes a prácticamente todos los rincones del territorio nacional y del mundo.

En México, el oficio de mensajero existe desde la época prehispánica con los llamados painani, mensajeros aztecas del dios Paynal, emisario de Huitzilopochtli; encargados de informar cuando era tiempo de la guerras floridas.

En la actualidad, el servicio postal, y en específico los carteros, representan un importante medio de comunicación, especialmente en regiones en las que aún es complicado tener acceso a tecnologías de última generación.

Aunque en un principio estos mensajeros se desplazaban a pie o a caballo, con la invención de la bicicleta este oficio se unió a la revolución que generó este novedoso medio de transporte; en la actualidad a pesar de los avances en medios de transporte, así como el uso de motocicletas, existen muchos carteros que aún prefieren utilizar la bicicleta.

Tal es el caso de Víctor, quien desde hace nueve años se dedica a repartir correspondencia en su bicicleta, recorriendo las colonias de la Ciudad de México, y afirma que no la cambiaría por ningún otro medio de transporte.

En entrevista para Notimex, Víctor afirmó que el uso de la bicicleta dentro de su labor diaria es una de las cosas que más disfruta, y al cuestionarlo si reemplazaría este medio por una motocicleta afirmó: “No, la verdad me gusta mucho y no la cambiaría ni por una moto ni por nada.”

Durante su jornada laboral, que inicia a las 10:30 de la mañana aproximadamente, este emisario moderno recorre las colonias San Juan e Insurgentes Extremadura, en la delegación Benito Juárez; entregando cartas, paquetes o publicaciones, en un área de aproximadamente 30 manzanas.

A pesar de que la necesidad fue la que llevó a Víctor a dedicarse a ser cartero, afirma que es un trabajo muy gratificante, aunque en ocasiones algo extenuante, “pero es bastante satisfactorio, además de que me gusta mucho dedicarme a esto”.

“Ahora solamente utilizo la bicicleta para trabajar; pero antes de entrar aquí yo practicaba ciclismo de montaña; por eso consideré que el ser cartero era una buena opción para emplearme”, declaró al preguntarle si utilizaba la bicicleta también en su vida cotidiana.

Desafortunadamente no todo es positivo al utilizar este medio de transporte, ya que la cultura vial de los usuarios de otros medios de transporte no es la mejor; o eso es lo que afirma Víctor en referencia a cómo es circular en bicicleta por las calles de esta ciudad.

“Pues los automovilistas no son tan irrespetuosos con nosotros, aún el transporte público es un poco más consciente; pero el principal problema para mí son los motociclistas, son unos animales, andan a tope de adrenalina y no miden el verdadero peligro” afirmó.

Respecto a los beneficios que le ha generado el uso de la bicicleta en su salud, aseguró que a pesar de que es algo cansado, el mantenerse activo y en movimiento lo hace sentir bien, “con la bicicleta haces ejercicio mientras trabajas, y la verdad es que yo me siento muy sano”.

Los carteros no solo son trabajadores, sino que también son los transmisores de noticias, emociones, sentimientos e intereses; con su labor acercan a los que están distanciados y transmiten nuestro sentir a aquellos que están lejos.

En México celebramos el Día del Cartero cada 12 de noviembre gracias a la iniciativa del ingeniero y Coronel Luis G. Franco, el cual propuso al presidente Pascual Ortiz Rubio, que se celebrara un día para dichos trabajadores, debido a dos hechos en los que había visto la actuación digna de reconocimiento a quienes desempeñan dicho oficio.

El primero de ellos ocurrió en 1922, cuando Franco vio cómo un tren que transportaba 50 millones de pesos en oro y correspondencia militar, explotó dinamitado por el enemigo; ante este hecho, los “carteros” recogieron el dinero y la correspondencia que no se había destruido, entregándola a las autoridades.

El segundo, según el mismo Franco, se generó cuando vio a través de una ventana como un cartero se quitaba la gorra y la chamarra para proteger de la lluvia a la correspondencia; es gracias estos acontecimientos que el Día del Cartero se celebró por primera vez en 1931, y desde entonces se ha celebrado ininterrumpidamente.