Fuerte dispositivo al norte de Francia contra los terroristas que atacaron 'Charlie Hebdo'

  • El gerente de una gasolinera reconoció a los hermanos Chérif y Said Kouachi, principales sospechosos del atentado contra 'Charlie Hebdo'.
  • La fotos de los dos hermanos se han difundido ampliamente.
  • Se han atrincherado en un edificio en Crépy-en-Valois, en la región de Oise.

Los dos principales sospechosos del atentado de este miércoles contra el semanario satírico Charlie Hebdo han sido vistos en un vehículo en Aisne, un centenar de kilómetros al noreste de París, donde al parecer atracaron una gasolinera.

Los hermanos Chérif y Said Kouachi estuvieron en la mañana de este jueves en una gasolinera en una carretera en las proximidades de Villers Cotterêts, en el departamento de Aisne, donde se ha desplegado un fuerte dispositivo policial, según varios medios.

El gerente de la estación de servicio de la cadena Avia reconoció a los dos hombres, que le atracaron encapuchados y fuertemente armados antes de darse a la fuga en el coche con el que habían llegado, un Renault Clio gris, que abandonaron en las proximidades.

Según informa la cadena France 3, los dos sospechosos se atrincheraron en un edificio en la localidad de Crépy-en-Valois, en la región de Oise.

No hay duda de que se les detendrá El exministro del Interior Claude Guéant subrayó a France Info que "no hay duda de que se les detendrá", aunque dijo no disponer de informaciones precisas.

Las fotos de los hermanos Kouachi fueron divulgadas por la policía, con la advertencia de que se trata de dos individuos peligrosos y fuertemente armados, para conseguir la cooperación de la ciudadanía.

Mientras, un tercer sospechoso, Mourad Hamyd, se entregó en la noche del miércoles en una comisaría de la ciudad de Charleville Mézières, cuando supo que iban tras él.

Chérif Kouachi había estado en la cárcel tras haber sido condenado por haber formado parte de una red de reclutamiento de yihadistas en París para enviarlos a Irak en la primera mitad de los años 2000.

Tanto él como Said habían estado vigilados por los servicios secretos franceses, según explicó Cazeneuve, que añadió que ese seguimiento no había permitido dar con ningún elemento que apuntara a que preparaban un atentado.