Alemania apoya construcción de ferrocarril interoceánico americano

Alemania apuesta por la construcción de una línea de ferrocarril de tres mil 750 kilómetros de largo que iría del océano Atlántico hasta el Pacífico en Sudamérica, donde los gobiernos de la región...

Alemania apuesta por la construcción de una línea de ferrocarril de tres mil 750 kilómetros de largo que iría del océano Atlántico hasta el Pacífico en Sudamérica, donde los gobiernos de la región quieren hacer realidad el sueño del Ocean Express.

El proyecto empieza a levantar revuelo en Alemania y este martes es noticia de encabezado en la página web de Tageschau, noticiarios de la televisión pública en Alemania.

La iniciativa contempla realizar un camino a través del Amazonas, atravesando el continente por la cordillera de los Andes, desde el Atlántico hasta el Pacífico cruzando Sudamérica. Una idea arriesgada en la que se presenta el gobierno alemán.

Por este motivo, el secretario de Transportes e Infraestructura alemán, Rainer Bomba, se reunirá el próximo miércoles en La Paz con representantes de los gobiernos de Bolivia, Perú, Paraguay y Uruguay. La intención será mantener conversaciones sobre la financiación del plan.

La reunión fue anunciada por Milton Claros, el ministro de Obras Públicas de Bolivia, país bastante implicado en el proyecto en el que trabaja con Alemania y Suiza y espera financiación por parte de ambas naciones.

A pesar de que actualmente la idea del Ocean Express tiene forma más concreta, existen cuatro estudios sobre diseño básico, inversión y cuestiones ambientales. Las empresas alemanas y suizas van a trabajar juntas.

Ya en 2016 se propuso que las empresas procedentes de Alemania y Suiza ofrecieran conjuntamente un paquete con la construcción de infraestructura, suministro de locomotoras y vagones, así como el mantenimiento de los trenes.

El recorrido de tres mil 750 kilómetros de largo está previsto que comience en el puerto brasileño de Santos-Campo Grande, pasando por Puerto Suárez en Bolivia hasta Ilo en Perú. Los costos se estiman en alrededor de 14 mil millones de dólares y se crearían entre seis mil y ocho mil puestos de trabajo.

La idea es transportar productos más rápidamente a Europa y Asia. El presidente de Bolivia, Evo Morales, apuesta fuertemente por el proyecto porque quiere evitar el uso de los puertos en el norte de Chile.

El motivo reside en que las relaciones entre ambos países (Bolivia y Chile) son tensas.

Bolivia demandó a Chile ante la Corte Internacional de La Haya para recuperar un acceso al Pacífico que perdió a manos de Chile en la Guerra del Salitre, también llamada del Pacífico, (1879-1884) y desde entonces las relaciones bilaterales quedaron dañadas.